Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa, y te colma de gracia y de ternura. R/. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpa. R/. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que lo temen; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R/. Carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7-9 Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para ésto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos. ... ¿No ...
Lucero del alba, luz de mi alma, santa María. Virgen y Madre, hija del Padre, santa María. Flor del Espíritu, Madre del Hijo, santa María. Amor maternal del Cristo total, santa María. Tomado de la Liturgia de las Horas (Laudes) Cada 12 de septiembre, la Iglesia Católica celebra el Santísimo Nombre de María, el nombre de la Madre de Dios. Unido profundamente al de Jesús, nos recuerda la obra salvadora de Dios y, como enseñaba el Papa Benedicto XVI, nos da valentía para seguir adelante incluso en medio de las dificultades y sufrimientos. El nombre de María aparece en el Evangelio de San Lucas: “El nombre de la virgen era María” (Lc 1,27). La tradición cristiana ha visto en ella a la Nueva Eva, aquella por quien Dios quiso que llegara la salvación al mundo. Por eso, pronunciar su nombre con amor es también recordar el gran misterio del amor de Dios. San Luis María Grignion de Montfort relacionó el nombre de María con la luz, mientras que Benedicto XVI destacó que en ella podemos contempla...