Cada 26 de octubre, la Iglesia celebra a San José Gregorio Hernández, el “médico de los pobres”. Nacido en Isnotú, Venezuela, en 1864, dedicó su vida a la medicina, la investigación y la docencia. El Papa León XIV lo canonizó el 19 de octubre de 2025, junto con Carmen Rendiles, de origen venezolano. Graduado como el primero de su promoción, regresó a su poblado para atender a quienes carecían de médico. No cobraba a los pobres y les conseguía medicinas. Tras estudiar en París y Berlín, enseñó en la Universidad Central de Venezuela, uniendo la ciencia con su fe y el servicio generoso al prójimo. Miembro de la Orden Franciscana Seglar, buscó la vida religiosa, pero su salud lo llevó a retomar la medicina. Murió atropellado el 29 de junio de 1919, a los 54 años, cuando iba a atender a una enferma. Fue beatificado en 2021 y canonizado en 2025. Su vida testimonia la unión de la fe y la caridad. EWTN NEWS -facebook ordendesanbenito.org/donations
Señor mío y Dios mío. Creo aunque no vea, eres mi Señor y mi Dios. - OSB ¿Alguna vez has entrado en una iglesia y has encontrado una hostia consagrada expuesta en una custodia, mientras los fieles permanecen en oración y silencio? Éste momento se conoce como la exposición del Santísimo Sacramento, una práctica profundamente arraigada en la espiritualidad católica. Pero ¿por qué lo hace la Iglesia? La razón principal es que los católicos creemos que Jesucristo está verdaderamente presente en la Eucaristía: con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Durante la Santa Misa, por la consagración, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por eso, la hostia consagrada no es para nosotros un símbolo vacío, sino el mismo Señor, realmente presente bajo las especies eucarísticas. Al exponer el Santísimo, la Iglesia ofrece a los fieles una oportunidad especial para detenerse, contemplar a Jesús y permanecer en su presencia. Allí podemos adorarlo, darle gracias, pedirle ...