El Papa Francisco por la pandemia del Coronavirus, que nos sigue afectando, hizo un pedido a la Virgen de Fátima el 13 de mayo que nos muestre a sus hijos la fuerza de su manto protector.
“Madre del Señor, Virgen María, Reina del Rosario, muéstranos la fuerza de tu manto protector. De tus brazos vendrán la esperanza y la paz que tanto necesitamos”, expresó en su cuenta de Twitter.
Elvis Presley grabó “El milagro del Rosario” de su amigo Lee Denson (bautista converso al catolicismo) el 15 de mayo de 1971.
El día antes de ir a la Iglesia la esposa de Lee Denson había extraviado su rosario de Fatima (ella había desatendido el rezo del rosario), y reapareció en su cama en su estuche que portaba. Escuchan al sacerdote de su Iglesia decir que Nuestra Señora de Fátima hace milagros en la vida todos los días y que pocas personas le agradecen o se detienen a pensar en lo que les sucedió.
Lee Denson abandonó su carrera artística para dedicarse a la iglesia en Memphis. En una ocasión, en 1978, cantó “El milagro del Rosario” en la Misa y, según los informes, la Iglesia estaba llena del aroma de las rosas. Entre los fieles, estaba el arzobispo panameño mOTomás Clavel, quien lo consideró un signo “milagroso”.
Más tarde, el Papa Pablo VI bendijo la canción “El milagro del Rosario". En la década de 1980, Lee Denson la cantó en el Santuario de Fátima y en Carmelo de Coimbra, en presencia de la hermana Lucia, una de las visionarias de Fátima.
Después de haber leído sobre la historia de la canción de Elvis, no cabe dudas de que nuestra bendita Madre estuvo rezando por Elvis a la hora de su muerte.
Traducción de la canción:
Oh, Bendita Madre, te rogamos
Gracias por el milagro de Tu Rosario
Solo Tú puedes sostener
la bendita mano de Tu Hijo el
tiempo suficiente para que el mundo entienda
Dios te salve María, llena eres de gracia.
Que el Señor esté contigo
Bendita seas entre las mujeres
Y bendito sea el fruto de Tu vientre, Jesús
Oh, Santa María, querida Madre de Dios
Por favor ruega por nosotros pecadores
Ahora y en la hora de nuestra muerte
Y te agradezco nuevamente
por el milagro de tu Rosario.




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