Con la fuerza del amor de Dios, llegamos adonde quiera que estén ellos, los más vulnerables que necesitan de nuestros cuidados para la salud del cuerpo y el alma. Orden de San Benito
De los Sermones de san Cesareo de Arles, Obispo (continuación - 4 parte)
Como somos nosotros, que cuando Dios nos da queremos recibir, y cuando nos pide no le queremos dar? Porque cuando un pobre pasa hambre es Cristo quien pasa necesidad, como dijo el mismo: Tuve hambre, y no me disteis de comer. No apartes, pues, tu mirada de la miseria de los pobres, si quieres esperar confiado el perdon de los pecados. Ahora, hermanos, Cristo pasa hambre, es el quien se digna padecer hambre y sed en la persona de todos los pobres; y lo que recibe aqui en la tierra lo devolvera luego en el cielo.
Ahora, quien con la ayuda de Dios, aparta de sí los vicios y los pecados, luchando por pensar bien y hacer el bien, este imprime de verdad la señal de la cruz sobre sus labios: pues ese proceder sí es digno de recibir la señal de Cristo. Y ya que está escrito: «El reino de Dios no consiste en palabras sino en virtudes virtudes» (I Cor. 4, 20) y también: «La fe sin obras es muerta» (Santiago 2, 26), no usemos, pues, el nombre de cristianos para nuestra condenación, sino para nuestra salvación y dediquémonos a las buenas obras en cuanto aún podamos echar mano de los remedios.
2. Y para que, con el auxilio de Dios, podais seguir éste camino, convivid en paz y llamad a la concordia los que están en discordia. Huid de la mentira y temed el perjurio como a la muerte perpetua. No digáis falso testimonio y no robéis. Y, sobre todo, como ya dijimos, dad limosnas a los pobres de acuerdo con vuestras posibilidades. Presentad vuestras ofrendas en el altar: un hombre acomodado debería tener vergüenza de agregarse a la ofrenda del otro, dispensándose de su propia ofrenda. Los que pueden ofrezcan cirios o aceite para las lámparas. Memorizad el Símbolo (Credo) y el Padre Nuestro, y enseñadlos a vuestros hijos, pues no sé cómo puede alguno decirse cristiano y no empeñarse siquiera en saber los pocos artículos del Símbolo y el Padre Nuestro.






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