En la parábola del Padre Misericordioso, como la llama el Papa Francisco, más conocida como la del hijo pródigo, hay un rasgo tiernísimo del Padre que muchas veces pasamos por alto: «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente». (Lc 15, 20).
¡El Padre lo estaba esperando! ¡Fue corriendo a su encuentro! ¡Y el hijo todavía no le había pedido disculpas! En nuestras relaciones personales, tenemos que estar dispuestos a salir corriendo al encuentro de nuestros hermanos que nos hirieron, sin dudarlo y sabiendo que así es el perdón de Dios. Tenemos que estar ansiosos esperando la reconciliación. Y cuando nuestro hermano que nos hirió nos pide disculpas, correr a su encuentro y manifestar la alegría del reencuentro.
El papa Francisco dijo en su sermón del domingo 6 de marzo pasado:
«Él es el Padre misericordioso que en Jesús nos ama más allá de toda medida, espera siempre nuestra conversión cada vez que nos equivocamos, espera a nuestro regreso cada vez que nos alejamos de Él».
EL PERDÓN VERDADERO
Te comparto una historia Sobre Qué es el Perdón Verdadero
Apareció en la CNN la entrevista a una mujer ruandesa, ésta mujer se encontraba sentada en torno a una mesa tomando el té con la entrevistadora, quien la presentó como una mujer que había perdido a cinco de sus familiares, pues los habían asesinado, en la contienda entre los Hutus y los Tutsis (dos etnias rivales quienes llevaron a cabo uno de los genocidios más pavorosos del siglo XX) .
Al otro lado de la mesa había un hombre, éste hombre era el mismo que había cometido el delito; un hombre a quien la mujer ha perdonado y que va todos los viernes a tomar el té a su casa.
La entrevistadora asombrada le pregunta a la mujer cómo es posible que pueda haberlo perdonado después de un acto tan atroz, a lo que la mujer ruandesa responde: “Mis familiares han muerto y debo pensar más allá de ello; no perdonar a éste hombre sería como volver a vivir su muerte porque perpetuaría aquel crimen…” explica: “el crimen cometido es de una barbarie insoportable, pero no es inhumano porque lo hizo un humano quien ahora siente una pena tremenda; es una pena que debo aceptar
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| Padre Pio pasaba largas horas en el confesionario |
Viendo yo ésto pensaba: “ésta mujer tan extraordinaria… es una mujer sencilla, una campesina que entiende dónde está la verdad. sobre el perdón” Aprende a soltar y deja que Dios se encargue del asunto.
“Ve primero a reconciliarte con tu hermano” Mateo 5:20-26







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