Padre —contestó el humilde Hermano—, tomar ceniza sin ser miércoles de ella. Éste padre me ha dado con el polvo de mi bajeza y me ha puesto la ceniza de mis culpas en la frente y yo, agradecido a tan importante recuerdo, no le beso las manos, porque no soy digno de poner en ellas mis labios, pero me quedo a sus pies de sacerdote.
Y créanme que éste día ha sido para mí de provecho porque he caído en la cuenta de que no soy digno de estar en la casa de Dios y entre sus siervos.
Ésto sucedió porque un hermano le increpó al ver a Fray Martín a r r o d i l l a d o delante del enfermo que se quejaba de su tardanza.
Entre las facultades milagrosas que se le atribuyen se hallan la de la profecía, la ubicuidad, la levitación y el don de lenguas. Tenía una devoción especial por la Virgen del Rosario, protectora de los mulatos. Hacia los cuarenta años fue afectado por una enfermedad incurable que lo lleno de achaques hasta su muerte, ocurrida el 3 de noviembre de 1639.
A su entierro asistieron el virrey, los oidores y el arzobispo, además de una multitud que atestiguo que el cuerpo del donado mulato exhalaba “una fragancia tan grande que embelesaba a los que se acercaban”.
Sanaba por la imposición de manos.
...dones de vidente. Adivinaba lo que los pobres y enfermos necesitaban y les llevaba alimentos, medicinas u objetos que no habían pedido, pero requerían.
Entró el hermano fray Martín con pescado, miel, pan y otras cosas y, sentándose en el suelo en un rincón, les dijo a todos: “Ea, hijos, merendad”… Y volviéndose a uno en particular le dijo por su nombre: “Fray fulano, poned ahí el patacón (moneda) que tomasteis, que no es nuestro y tiene dueño”. Y asombrados todos y el tal religioso en particular, éste le dijo: “Qué patacón hermano, ¿quién ha tomado aquí el patacón?”. Y, sonriéndose, le respondió: “Sacadlo del zapato que no está ahí bien la cruz de Jesucristo que tiene”. Y la sacó, dejándolos a todos admirados y absortos del caso.
Oración a San Martín de Porres
Señor Nuestro Jesucristo, que dijiste "pedid y recibiréis", humildemente te suplicamos que, por la intercesión de San Martín de Porres, escuches nuestros ruegos.
Renueva, te suplicamos, los milagros que por su intercesión durante su vida realizaste, y concédenos la gracia que te pedimos si es para bien de nuestra alma.
Así sea.





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