“Jesús es Dios ¿Pero por qué se hace bautizar? El bautismo de Juan consistía en un rito penitencial, era un signo de la voluntad de convertirse, de ser mejores, pidiendo perdón por los propios pecados. Realmente Jesús no lo necesitaba. De hecho, Juan Bautista trata de oponerse, pero Jesús insiste. ¿Por qué? Porque quiere estar con los pecadores: por eso se pone en la fila con ellos y cumple su mismo gesto”, señaló el Papa.
En ésta línea, el Santo Padre destacó que Jesús se bautizó “con la actitud del pueblo, con la actitud de la gente que, como como dice un himno litúrgico, se acercaba ‘con el alma desnuda y con los pies desnudos’. El alma desnuda, es decir sin cubrir nada, así, pecador. Éste es el gesto que hace Jesús y baja al río para sumergirse en nuestra misma condición”.
“Bautismo, de hecho, significa precisamente ‘inmersión’. En el primer día de su ministerio, Jesús nos ofrece así su ‘manifiesto programático’. Nos dice que no nos salva desde lo alto, con una decisión soberana o un acto de fuerza, un decreto, sino viniendo a nuestro encuentro y tomando consigo nuestros pecados”, explicó el Papa.
“es así como Dios vence el mal del mundo: bajando y haciéndose cargo” y agregó que “es también la forma en la que nosotros podemos levantar a los otros: no juzgando, no insinuando qué hacer, sino haciéndonos cercanos, compadeciendo, compartiendo el amor de Dios”.

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