En la situación actual de división entre los cristianos y de confiada búsqueda de la plena comunión, los fieles católicos se sienten profundamente interpelados por el Señor de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha reforzado su compromiso con una visión eclesiológica lúcida y abierta a todos los valores eclesiales presentes entre los demás cristianos (Juan Pablo II en Ut unum sint No 10).
Palabras del Papa Francisco en el marco de ésta semana de oración por la unidad de los cristianos:
"El tema de ésta Semana de oración se refiere precisamente al amor: “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (cf. Jn 15,5-9). La raíz de la comunión es el amor de Cristo, que nos hace superar los prejuicios para ver en el otro a un hermano y a una hermana al que amar siempre. Entonces descubrimos que los cristianos de otras confesiones, con sus tradiciones, con su historia, son dones de Dios, son dones presentes en los territorios de nuestras comunidades diocesanas y parroquiales. Empecemos a rezar por ellos y, cuando sea posible, con ellos. Así aprenderemos a amarlos y a apreciarlos. La oración, recuerda el Concilio, es el alma de todo el movimiento ecuménico (cf. Unitatis redintegratio, 8).
Que sea por tanto, la oración, el punto de partida para ayudar a Jesús a cumplir su sueño: que todos sean uno" (Audiencia del 20 de enero 2021).
Reinaldo Zuñiga Barona
Desde la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) la Iglesia católica se ha vinculado al movimiento ecuménico (iniciado en las Iglesias de tradición protestante) y desde ese entonces el Obispo de Roma o Papa se reune con los jerarcas y líderes de las otras Iglesias para buscar la plena comunión. Ya no se habla de la conversión de unos a la Iglesia del otro, sino de la conversión de todos a Jesucristo. En una foto aparece el Papa Francisco con el Arzobispo de Canterbury (Primado de los anglicanos) y en la otra aparece el Papa Benedicto con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa, S.S Bartolomeo I.




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