Hoy la Iglesia Católica celebra el "Lunes del Ángel"
Hoy primer lunes de Pascua, la Iglesia celebra el llamado “Lunes del Ángel”, llamado así porque fue precisamente un ángel en el sepulcro, el que anunció a las mujeres que el Señor Jesús había resucitado.
San Juan Pablo II hizo una explicación de este día en 1994.
“¿Por qué se le llama así?”, se le preguntó al Pontífice, poniendo en evidencia la necesidad de destacar la figura de aquel ángel, que dijo desde lo más profundo del sepulcro: “Ha resucitado”.
Éstas palabras “eran muy difíciles de pronunciar, de expresar, para una persona. También, las mujeres que fueron al sepulcro lo encontraron vacío, pero no pudieron decir "ha resucitado"; solo afirmaron que el sepulcro estaba vacío. El ángel dice más: "no está aquí, ha resucitado”.
Así lo narra el Evangelio según San Mateo: "El ángel tomó la palabra y les dijo a las mujeres: 'Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como había dicho. Venid a ver el sitio donde estaba puesto. Marchad enseguida y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; irá delante de vosotros a Galilea: allí le veréis. Mirad que os lo he dicho'". (Mt 28, 5-7)
Los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales. Superan en perfección a todas las criaturas visibles.
El resplandor de su gloria da testimonio de ello: Cristo es el centro del mundo de los ángeles y estos le pertenecen, más aún, porque los hizo mensajeros de su designio de salvación.
Desde hoy, hasta el final de la Pascua en Pentecostés, se recita la oración del Regina Coeli en vez del Ángelus.
En 2009, el Papa Emérito Benedicto XVI señaló que el “alégrate” María pronunciado por el ángel resuena en una invitación a la alegría: “Gaude et laetare, Virgo Maria, alleluia, quia surrexit Dominus vere, alleluia”, es decir “Alégrate y regocíjate, Virgen María, aleluya, porque verdaderamente el Señor ha resucitado, aleluya”.
Juan Pablo II añade: «Después de este primer anuncio, se empieza a repetir: “El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Pedro, a Simón” pero el primer anuncio exigía una inteligencia superior a la humana. Así, pues, esta fiesta del Ángel - por lo menos como la entiendo yo - completa la Octava de Pascua. En las lecturas bíblicas y en los pasajes evangélicos se lee siempre acerca de estos ángeles, pero la fiesta italiana destaca el momento de esta presencia angélica; no sólo la destaca, sino que además explica el porqué de este momento de la resurrección. Más allá de la comprobación humana de que el sepulcro estaba vacío, era necesaria otra, pero sobrenatural: “Ha resucitado”».
Extraído de la Brújula cotidiana
La resurrección de Jesús muestra que podemos luchar contra la tristeza y el dolor
En un artículo de National Catholic Register, Zimak indicó que mantener “una actitud positiva frente a la adversidad” no es algo fácil, pero con “la gracia de Dios” se puede lograr responder de manera diferente a los problemas de la vida.
El conferencista indicó que es difícil apreciar la grandeza de la resurrección de Jesús, porque lo aceptamos como un hecho simple o histórico y no vemos su impacto en los primeros discípulos que estaban llenos de dolor y desesperanza frente a la muerte de Cristo y la tumba vacía.
Una muestra de ello es la reacción de María Magdalena que al encontrar el sepulcro vacío cuando fue a ungir el cuerpo de Jesús, a quién consideraba muerto, comenzó a llorar porque “supuso que alguien se había llevado el cuerpo”.
“Se sintió extremadamente triste y desesperada. Jesús no sólo estaba muerto, sino que su cuerpo había desaparecido”, señaló el conferencista.
Zimak indicó que, al igual que María Magdalena, las personas pueden a menudo asumir lo peor cuando se encuentran en una situación difícil y advirtió que “si no tenemos cuidado, nuestras emociones pueden sobrepasarnos y llevarnos a la desesperanza”.
“El sentir que estoy condenado o que una situación no tiene esperanzas no lo hace realidad. En pocas palabras, los sentimientos no son hechos”, subrayó.
El conferencista indicó que este concepto “es el secreto para vivir en paz” y señaló que perdió muchos años viviendo lleno de tristeza al tratar sus sentimientos como la verdad absoluta.
Otro ejemplo del miedo y tristeza luego de la muerte de Jesús son los dos discípulos en el camino a Emaús y los apóstoles escondidos. Todos ellos se encontraban asustados porque “no podían creer que Jesús realmente se levantó de entre los muertos”.
“Al igual que tú y yo, los seguidores de Cristo ignoraron la única evidencia que nunca debe ignorarse. No importa cuántos problemas y obstáculos ‘imposibles’ esté enfrentando, no crea cuando sus sentimientos le intenten decir que no hay esperanza”, remarcó.
“Piense en la tumba vacía. Está vacía y falta el cuerpo de Jesús, pero es porque ha tenido lugar un acontecimiento inimaginable. Jesucristo ha vencido a la muerte y resucitó de entre los muertos. Si Cristo pudo hacerlo, ¡todo es posible!”, concluyó.
Aciprensa

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