Hoy es la fiesta de San Juan de Ávila, patrono de los sacerdotes españoles
"Más preferiría vivir sin piel, que vivir sin devoción a la Virgen María", decía San Juan de Ávila, patrono de los sacerdotes españoles, reformador y escritor. La fiesta de este gran misionero, director de almas y consejero de muchos santos se celebra cada 10 de mayo.
San Juan de Ávila nació por el año 1500 en España en una familia rica. Estudió en la Universidad de Alcalá, fue ordenado sacerdote en 1526 y repartió los bienes que le habían dejado sus padres entre los necesitados.
Un gran número de fieles acudía siempre a escuchar sus predicaciones que preparaba arrodillado y en oración por varias horas. En ocasiones se pasaba toda la noche ante el crucifijo o el Santísimo encomendando la prédica y así obtenía muchas conversiones.
"Para poder obtener conversiones hay que tener fe en que sí se conseguirán conversiones. ¡La fe mueve montañas!”, decía el Santo. Además, solía recordar que la principal cualidad para ser un buen predicador es “¡Amar mucho a Dios!”
Con su entusiasmo contagiaba a muchos sacerdotes en la Evangelización. Los enemigos y envidiosos lo acusaron ante la inquisición con falsos testimonios y fue encarcelado. Al salir libre fue ovacionado por el pueblo.
San Juan de Ávila fue amigo y consejero de San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Juan de Dios, San Francisco de Borja, San Pedro de Alcántara y Fray Luis de Granada.
SAN JUAN DE AVILA DOCTOR DE LA IGLESIA: EL HOMBRE QUE LLEVA A LAS PERSONAS A DIOS. SAN JUAN DE AVILA: EL HOMBRE QUE LLEVA A LAS PERSONAS A DIOS
MONASTERIO OSB
Señor Dios todopoderoso,
que de entre tus fieles elegiste
a San Juan de Ávila
para que manifestara a sus hermanos el camino que conduce a ti, concédenos que su ejemplo
nos ayude a seguir a Jesucristo,
nuestro maestro,
para que logremos así alcanzar un día, junto con nuestros hermanos,
la gloria de tu reino eterno.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Amén
¡Glorioso San Juan de Dios, caritativo protector de los enfermos y desvalidos! Mientras vivisteis en la tierra no hubo quien se apartase de vos desconsolado: el pobre halló amparo y refugio; los afligidos consuelo y alegría; confianza los desesperados y alivio en sus penas y dolores todos los enfermos. Si tan copiosos fueron los frutos de vuestra caridad estando aún en el mundo, ¿qué no podremos esperar de vos ahora que vivís íntimamente unido a Dios en el Cielo? Animados con este pensamiento, esperamos nos alcancéis del Señor la gracia de… si es para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
Extraído de Aciprensa





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