ℕ𝕠𝕔𝕙𝕖 𝕆𝕤𝕔𝕦𝕣𝕒. 𝟙. 𝔼𝕟 𝕦𝕟𝕒 𝕟𝕠𝕔𝕙𝕖 𝕠𝕤𝕔𝕦𝕣𝕒, 𝕔𝕠𝕟 𝕒𝕟𝕤𝕚𝕒𝕤, 𝕖𝕟 𝕒𝕞𝕠𝕣𝕖𝕤 𝕚𝕟𝕗𝕝𝕒𝕞𝕒𝕕𝕒, ... 𝕕𝕖𝕛𝕒𝕟𝕕𝕠 𝕞𝕚 𝕔𝕦𝕚𝕕𝕒𝕕𝕠 𝕖𝕟𝕥𝕣𝕖 𝕝𝕒𝕤 𝕒𝕫𝕦𝕔𝕖𝕟𝕒𝕤 𝕠𝕝𝕧𝕚𝕕𝕒𝕕𝕠. 𝕊𝕒𝕟 𝕁𝕦𝕒𝕟 𝕕𝕖 𝕝𝕒 ℂ𝕣𝕦𝕫
¿Te sientes deprimido o triste? Reza ésta oración del Padre Pío
Un pequeño texto anónimo enmarcado dice:
“Extiende la mano tan alto como puedas y Dios extenderá la Suya el resto de la distancia”.
Buscar el contacto no es un movimiento intuitivo cuando nos hundimos psicológicamente y/o espiritualmente. Aunque nos hayan enseñado que perder la esperanza es volver la espalda a Dios —lo cual es pecado—, hay otro elemento de la desesperación que a veces se pasa por alto. Deriva de la Regla de San Benito:
“𝑸𝒖𝒆 𝒆𝒏 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒔𝒆𝒂 𝑫𝒊𝒐𝒔 𝒈𝒍𝒐𝒓𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐”.
En una confesión reciente, estando yo en una época de depresión, el sacerdote me dio una penitencia muy concreta. Debía leer sobre Jesús caminando sobre el mar tempestuoso, y sobre el miedo de Pedro en Mateo 14,30-31.
Luego había de reflexionar, específicamente, sobre el momento en que Pedro desespera y busca la ayuda de Nuestro Señor, ése segundo justo antes de que Jesús le sostuviera su mano.
Fue un momento oscuro lleno de duda para Pedro, cuya fe había flaqueado. También fue una respuesta intuitiva para una persona que se ahoga físicamente: extender la mano, intentar agarrarse a cualquier cosa para salvar la vida.
El padre me dió ésta imágen para que meditara sobre ella y cumplir la penitencia; una metáfora para extender la mano hacia Cristo psicológicamente y espiritualmente.
Me sorprendió lo rápido que el instinto de sobrevivir espiritualmente se emparejó al deseo de vivir físicamente cuando se está agotado y en aguas profundas.
Con la tranquilidad de saber que el Señor ha cogido mi mano y que no me ahogaré, a menudo leo ésta oración, a veces incluso tres veces entera:
Quédate conmigo, Señor, porque es necesario que
estés presente para que no te olvide. Ya sabes lo fácil que te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque soy débil
y necesito tu fuerza para no caer tan a menudo.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi vida,
y sin ti, no tengo fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tú eres mi luz,
y sin ti, estoy en tinieblas.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que escuche tu voz
y te siga.
Quédate conmigo, Señor, porque deseo amarte
mucho y estar siempre en tu compañía.
Quédate conmigo, Señor, si deseas que te sea fiel.
Quédate conmigo, Señor, porque por pobre que sea mi alma,
quiero que sea un lugar de consuelo para Ti, un nido de amor.
Amén
~ San Pío de Pietrelcina, Rezo para después de la Comunión
La depresión es una batalla y, para algunos de nosotros, una cruz que cargar toda la vida. Al cargarla lo mejor que podemos al mismo tiempo que extendemos la mano para pedir ayuda, somos conducidos a una madurez más honda en la fe, algo que, como la mayoría de las virtudes, no es un logro sencillo.
Extraído de Aleteía



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