Izan bandera del 26 de julio en Iglesia de Corralillo, autoridades eclesiásticas piden disculpas
Ante tal hecho que generó indignación en parte de la comunidad religiosa la Diócesis de Santa Clara emitió una nota aclarando lo sucedido y recordando que los templos no son para involucrarlos en actos políticos.
Ante tal hecho que generó indignación en parte de la comunidad religiosa la Diócesis de Santa Clara emitió una nota aclarando lo sucedido y recordando que los templos no son para involucrarlos en actos políticos.
Precisamente el primero punto de la nota aclaratoria argumenta que “es principio de la Iglesia, que nuestros templos no sean involucrados, bajo ninguna circunstancia, en actos políticos”.
A continuación, se explica que “en éste caso concreto” lo que sucedió es que “la Congregación religiosa a cargo de éste templo, está compuesta por consagradas extranjeras” a las cuales las autoridades locales pidieron permiso para colocar en la torre de la iglesia la bandera cubana, pero nunca hablaron de la bandera rojinegra del 26 de julio.
El comunicado firmado por el Monseñor Arnaldo Fernández Berroa indica que es la Diócesis central, éste caso la de Santa Clara, “la autoridad competente para autorizar un asunto de ésta naturaleza”, el cual no fue solicitado. “El Obispo Diocesano no tenía conocimiento de éste asunto”.
“Lamentamos lo ocurrido, y confiamos que no se repitan hechos como ése”, concluye la nota que hace referencia a los hechos ocurridos éste 26 de julio en la localidad de Corralillo.
En las redes sociales la imágen de la iglesia de Corralillo con la cruz en lo alto y a continuación colgadas las banderas cubanas y del 26 de julio han traído números reacciones.
“Ésta aclaración se agradece, pero no es justo dejarlo así, es preciso que las autoridades responsables de profanar el templo le pidan disculpas públicas a la congregación o que la Iglesia se manifieste colocando en ése lugar un cartel en contraposición con lo ocurrido y con un motivo no político si no cristiano”, escribe Carlos De La Paz Hernández.
El religioso cubano opina que “se ha profanado lo más sagrado que tenemos los católicos: la casa de Dios. ¿Hasta cuándo hay que permitir tanto ultraje? ¿Acaso Cristo y los mártires de nuestra fe han de ser objeto de burla y ultraje continuo? Recordad que la pereza también es un pecado”.
Extraído de Periódico Cubano


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