“Oración de Mons. Dionisio García, en la eucaristía de éste domingo 10 de octubre de 2021 en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de la Caridad en El Cobre”
Hermanos,
Estamos celebrando éste domingo veintiocho del Tiempo Ordinario, ya estamos entrando en los finales del año litúrgico, empezamos a prepararnos para ello. Yo quisiera hoy, que es 10 de octubre, tener una oración especial por nuestra Patria.
Desde pequeños nos enseñaron en las escuelas a respetar este día, a celebrar este día como un día de esperanza, un día de alegría, un día que presagiaba muchos esfuerzos, muchas luchas, pero que era el orgullo de todos. Eso desde pequeños lo aprendimos.
Vamos a pedir hoy por Cuba, vamos a pedir por la Patria, vamos a pedir por todos los cubanos.
Yo quiero, de aquel Manifiesto proclamando el inicio de la lucha por la independencia, quiero hacer una paráfrasis de ese Manifiesto que se proclamó a todas las naciones, y recordarlo aquí, para que éste sea nuestra intención:
“…apelamos al Dios de nuestra conciencia, con la mano puesta sobre el corazón. No nos extravían los rencores, no nos halagan las ambiciones, solo queremos ser libres e iguales como hizo el Creador con todos los hombres”.
Éste Manifiesto que fue también refrendado en una acción muy significativa, al darle la libertad a todos los esclavos. Éso es lo que significaba libres e iguales.
Martí más adelante continúa con la misma idea y dice, “dígase hombre y se han dicho todas las cosas”; dígase también cubano y se ha dicho hombres libres, como dice aquí, e iguales.
Por éso vamos a pedir por cada uno de los cubanos, pidamos por todos, para que todos contemos a la hora de decidir el bien de nuestra Patria. Los esclavos también participaron en la decisión del bien de la Patria.
Vamos a pedir para que todos podamos expresarnos, dar nuestra opinión sobre un futuro que es de todos.
Y vamos a pedir también para que todo el proceso de creación de nuestras libertades, de que todos seamos hombres libres e iguales, esté guiado por la paz. El lunes pasado, el día 4, celebramos la fiesta de San Francisco de Asís, un hombre que abogó por la paz; un hombre que quería que todo, la naturaleza, el hombre y Dios vivieran en armonía, vivieran en paz. Por éso al finalizar vamos a rezar la oración pidiendo la paz de San Francisco de Asís.
También queremos recordar que las Hermanas Sociales mañana día 11, celebran 70 años de haber venido al Cobre, de haber fundado en Cuba. La hermana Sor Nicoleta, húngara, que vino y desde ésa época hasta ahora, las Hermanas están aquí. Hoy están con nosotros dos hermanas en representación de ellas, la Hna. Martha Lee y María de los Ángeles. Vamos a pedir para que el Señor las haga fieles a su misión de servir a todos los necesitados, de servir a nuestro pueblo, también procurando, promoviendo a cada cubano.
Vamos también a recordar a la parroquia de Palma Soriano, porque el día 7 en la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la parroquia de Palma Soriano. Y hoy en ésta misa la recordaremos.
Con éstas intenciones, comencemos la Santa Misa pidiendo perdón a Dios por todos nuestros pecados.
Oración de San Francisco
¡Señor, hazme instrumento de tu paz!
Que donde haya odio, siembre yo amor;
donde haya injuria, perdón;
donde haya duda, fe;
donde haya desesperación, esperanza;
donde haya sombra, luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
¡Oh, Divino Maestro!,
concédeme que no busque
ser consolado sino consolar;
que no busque ser comprendido,
sino comprender;
que no busque ser amado, sino amar.
Porque dando es como se recibe;
perdonando, es como Tú me perdonas;
y muriendo en Ti, nazco para la vida eterna. Amén.
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