Ave María, dulce Madre de la Eucaristía. Con dolor y mucho amor, nos has dado a tu hijo Jesus mientras pendía de la Cruz. Nosotros débiles criaturas, nos aferramos a Ti para ser hijos dignos de éste gran AMOR y DOLOR. Ayúdanos a ser humildes y sencillos, ayúdanos a amar a todos los hombres, ayúdanos a vivir en la gracia estando siempre listos para recibir a Jesús en nuestro corazón. Oh María, Madre de la Eucaristía, nosotros, por cuenta propia, no podremos comprender éste gran misterio de amor. Que obtengamos la luz del Espíritu Santo, para que así podamos comprender aunque sea por un sólo instante, todo el infinito amor de Jesús que se entrega a Sí mismo por nosotros.
Amén
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