En todos los hospitales hace falta un enfermero.
Éste enfermero es necesario, siempre,
a toda hora, en todo momento
y en todos los tiempos.
Este enfermero que se busca es aquel
que está dispuesto a hacer frente a todos los problemas
que se presenten,
a vencer todos los obstáculos, a ser optimista con el éxito, trabajador,
constante, respetuoso y humano, con ignorantes y sabios,
con pobres y ricos, con niños y ancianos,
con sanos y enfermos.
Éste enfermero es aquel que desconoce el pesimismo,
que mantiene la dignidad, que tiene una actitud ética profesional
ante los problemas médicos morales, ante el servilismo e ingratitudes.
Hace falta un enfermero que tenga ambición de conocer más y más,
de no arredrarse ante ningún peligro.
Éste enfermero tendrá en su rostro una franca sonrisa
y su voz será clara y pausada, tierna y acariciante.
Hace falta un enfermero que tenga un deseo febril de cooperación,
de compartir inquietudes, alegrías, entusiasmo, vida.
Que nos comprenda, que se sienta con nosotros sin reservas,
con el corazón y el alma a flor de labios.
Éste enfermero habrá nacido para dar y recibir,
para crear eternamente y jamás para destruir.
Felicidades en el día Internacional de la Enfermería.
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