La jaculatoria de Fátima:
“Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia.”
La Jaculatoria de los No Nacidos:
“Jesús, protege y salva a los No Nacidos”
«Nada se ha perdido definitivamente»
Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento. A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de éste mundo fue considerada una desgracia y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz (Libro de la Sabiduría 3, 1-3)
El papa san Juan Pablo II dice, a los que han perdido un niño por el aborto, en la Evangelium vitae:
“Comprenderéis que nada se ha perdido definitivamente y podréis también pedir perdón por vuestro hijo, que ahora vive en el Señor” (n. 99 en el texto original).
Recuerdo la primera vez que escuché éstas palabras, “nada se ha perdido definitivamente”. Suscitaron en mí la esperanza de volverme a encontrar un día con mi hijo.
Años después, el Vaticano ha cambiado la frase al número 99 de la Evangelium vitae –la que había dado tanto consuelo a las mujeres que lloraban la pérdida de un hijo no bautizado por muerte súbita, nacimiento de un niño muerto o aborto.
Parece que los teólogos pensaban que Juan Pablo II había ido demasiado lejos declarando que los niños no bautizados vivían en el Señor, lo que implicaba que estaban en el cielo.
Ésta frase ha sido sustituida por una que habla de la misericordia de Dios y deja abierta la posibilidad de que los niños no bautizados puedan estar con el Señor: “Al mismo Padre y a su misericordia podéis confiar con esperanza a vuestro hijo”.
Extraído de Aleteia
ordendesanbenito.org
Trasmite la Fe a tus hijos. Orden de San Benito
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