Pasó en breve el tiempo y tomé la comunión, luego la confirmación. Desde subir a barrer el área del coro donde se encontraba el órgano de tubos, hasta limpiar el aula. Toda participación en la iglesia se hace con naturalidad, no es forzada, primordialmente con humildad. En la iglesia mi personalidad penosa la dejaba afuera. Bueno, ya sólo me faltaba el detalle de tocar campanas, que al acercarme al hermano se me dió al instante. Recuerdo con agrado la alegría que sentí repicando las campanas de mi iglesia, mi casa. Qué emoción! Acércate a Dios, a los hermanos que tienen para ofrecerte mucho amor y esperanzas. Acércate a Jesús que será tu fortaleza, refugio, confianza y salvación. La iglesia somos los miembros de una gran familia. Ésta es tu casa, tu iglesia⛪Orden de San Benito Hialeah
Los monaguillitos del Templo de Comala, Colima.
Llegué a la mera hora de la tocación 👼🦸👱 América Cuevas, Comala -facebook
Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos.
San Francisco de Sales
Beneficios que aporta
El oficio de monaguillo instruye a los niños en el orden, cuidado y saber estar. Aprenderán a servir poniendo amor y buscando la belleza en los pequeños detalles.
El oficio de monaguillo enseñará a los niños a ser responsables y puntuales. Adquieren desde pequeños sensatez y compromiso con la Santa Misa.
Ya lo dice el refranero popular: si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo. Es evidente que todo monaguillo se vuelve diestro y eficaz. Pues si algo falla o falta durante la liturgia son ellos los encargados de resolverlo con habilidad y rapidez.
El oficio de monaguillo fomenta el compañerismo entre los niños. Aprenderán a compartir y distribuir las tareas. Los más mayores enseñarán y guiarán a los monaguillos más pequeños.
El oficio de monaguillo instruye a los niños en la liturgia y en la rica cultura de la Iglesia.
El oficio de monaguillo hace crecer en la piedad (participación en la oración) y en la fortaleza (entrega física y espiritual).
El oficio de monaguillo enseña desde pequeño a amar, reverenciar y alabar a Dios.
Ésto va para ti, querido monaguillo: siéntete gozoso de servir en el altar ¡de estar más cerca de Jesús! Y da gracias por éste magnífico oficio que, a tu corta edad, te permite servir en el Mayor Milagro, allí donde ocurre lo extraordinario y desde la primera fila.
Extraído de Aleteia
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