Que no busque yo ser consolado sino consolar
La situación de un matrimonio que carece de las cosas esenciales para la llegada de su recién nacido.
Me imagino lo que sienten, dolor.
Y de buenas a primera la alegría de una cuna de regalo. Orden de San Benito Hialeah
🆘 Ucrania 🇺🇦
Los cinco Dolores de San Jose.
El primer dolor: Ver nacer al Niño Jesús en una pobrísima cueva en Belén, y no lograr conseguir ni siquiera una casita pobre para el nacimiento. A éste dolor correspondió la alegría de ver y oír a los ángeles pastores llegar a adorar al Divino Niño, y luego recibir la visita de los Magos de oriente con oro, incienso y mirra.
El segundo dolor: El día de la Presentación del Niño en el Templo, al oír al profeta Simeón anunciar que Jesús sería causa de división y que muchos irían en su contra y que por ésa causa, un puñal de dolor atravesaría el corazón de María. A éste sufrimiento correspondió la alegría de oír al profeta anunciar que Jesús sería la luz que iluminaría a todas las naciones, y la gloria del pueblo de Israel.
El tercer dolor: La huida a Egipto. Tener que huir por entre ésos desiertos a 40 grados de temperatura, y sin sombras ni agua, y con el Niño recién nacido. A éste sufrimiento le correspondió la alegría de ser muy bien recibido por sus paisanos en Egipto y el gozo de ver crecer tan santo y hermoso al Divino Niño.
El cuarto dolor: La pérdida del Niño Jesús en el Templo y la angustia de estar buscándolo por tres días. A éste sufrimiento le siguió la alegría de encontrarlo sano y salvo y de tenerlo en sus casa hasta los 30 años y verlo crecer en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante los hombres.
El quinto dolor: La separación de Jesús y de María al llegarle la hora de morir. Pero a éste sufrimiento le siguió la alegría, la paz y el consuelo de morir acompañado de los dos seres más santos de la tierra. Por éso invocamos a San José como Patrono de la Buena Muerte, porque tuvo la muerte más dichosa que un ser humano pueda desear: acompañado y consolado por Jesús y María.
Diariamente escuchamos cosas que nos preocupan, asustan o atormentan; hagamos también espacio en nuestro día para Dios, quien nos edifica. Extraído Desde la Fe
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