Gaudí hizo ‘la catedral de los pobres’: la Sagrada Familia en Barcelona, España. Se dice de Gaudí rico y Gaudí pobre al ceder toda su herencia vivió como pobre hasta pedir limosnas para continuar su obra.
Falleció a los 3 días después de haberlo arrollado un tranvía al cruzar la avenida.
Cuando yacía en la calle, unos taxistas pasaron de largo, otro diciendo que su carro limpio iba a mancharse. Dos personas lo auxiliaron hasta que vino un guardia civil y éste obligó a un taxista a que llevara el moribundo, para asegurarse, se subió él también. Necesitamos auxiliar, necesitamos corazones hambrientos dispuestos a entregarse al prójimo por amor, por amor a Dios, sin importar a quien ayudarías.
Y él se encontraba vestido de ésta manera:
Orden de San Benito Hialeah 🆘 🇺🇦
Sus ropas gastadas, abrochadas con imperdibles en lugar de botones y las polvorientas zapatillas que cubren sus pies envueltos en tiras de tela, le dan una pobre apariencia.
El libro de registro del centro dejará constancia del somero examen realizado al herido: ‘Se aprecia un traumatismo a la altura de la oreja derecha y conmoción general del paciente, que dice llamarse Antonio Gaudí... Todo parece indicar que el artista recobró la lucidez durante un breve instante, el suficiente para facilitar su identidad, dato desconocido hasta el momento dado que el artista iba indocumentado. En sus bolsillos no llevaba más que el libro de los Evangelios, un rosario, un pañuelo y la llavecita de su escritorio.
Tomado de la Vanguardia
ordendesanbenito.org
Forja un gran hábito el que se ejercita en el desprendimiento y la renuncia de lo que no es fundamental. Siguiendo éste sendero la pobreza le fue posible al arquitecto más grande del siglo XX, al artífice de la futura catedral de Barcelona, “La Sagrada Familia”.
Su nombre: Antonio Gaudí, su siglo: ¡El nuestro! Era el artista más renombrado de la ciudad, su originalidad y talento le situaron en la cúspide de la fama. Le llovían trabajos con remuneraciones magníficas, estaba a cargo de obras de envergadura, materialmente no le faltaría nada, podría resolver su vida y la de las cuatro generaciones subsiguientes. ¡Todo resuelto, a disfrutar se ha dicho!
El arquitecto de Dios, el viejo de la barba blanca y los ojos de un color azul encendido, eligió otro camino. Una senda estrecha pero libre, exigente pero feliz, congruente y generosa. Optó por una pobreza digna y elocuente. Vivió sus últimos años en un pequeño cuarto debajo de la catedral, tal como lo atestiguan las hermanas religiosas que lo conocieron. “Cuando fuimos no encontramos nada, ni un bote, ni una cuchara, ni un trozo de papel, nada. Apenas tenía nada ni para encender el fuego”.
Gaudí es ejemplo de una pobreza callada y desprendida de todo lo superfluo. Pobre es aquél que teniendo bienes, sólo los usa en la medida en que estrictamente los necesita. Al pobre por virtud le basta lo indispensable y cuando incluso éso le falta le sobra amor para suplir aquel hueco material.
Es virtud cuando se convierte en una disposición constante del alma que orienta rectamente los deseos y el apego a las riquezas y cosas de éste mundo
(Catecismo de la Iglesia Católica 2545).
Extraído de Catholic
ordendesanbenito.org




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