Que bendición y que privilegio el poder dar de alimento espiritual la Primera Comunión a Henry Carrasco, un niño muy amado y de cuidados especiales con una familia maravillosa, su hermanita y sus ángeles protectores, sus padres: Hugo y Adriana. Oramos por el cuidado y protección que siempre ha tenido y por el amparo y bendición de Dios Padre y de su Santísima. Madre la Virgen María. Gracias Señor por éste “milagro de amor”.
Williams se empezó a interesar en la catequesis de personas con discapacidad cuando su hijo mayor, que es disléxico, comenzó su curso de Primera Comunión a la edad de siete años. Ella cree que las parroquias tienen miedo de catequizar a las personas con discapacidades de aprendizaje, por ello, se dedica a persuadir de que esta tarea puede ser “un viaje realmente alegre”.
Cuando su hijo recibía catequesis de niño, “nadie entendió cómo funcionaba. En ésos días, todo era ‘sentarse y leer el libro’, y era muy difícil para él”, dijo. Pero, luego se dió cuenta de que la fe de su hijo crecía al escuchar las palabras dichas en la Misa, así como a través de los sonidos y olores que percibía en la iglesia a la que asistían.
Extraído de Aciprensa bajo el título: Destacan la importancia de que las personas con discapacidad vivan los sacramentos
1. Todos los seres humanos son iguales en dignidad ante Dios. Es más, en virtud de su Bautismo, todos los católicos también comparten la misma llamada divina.
2. Los católicos con discapacidades tienen el derecho a participar en los sacramentos tan plenamente como los demás miembros de la comunidad eclesial local.3 “Los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos, y no les sea prohibido por el derecho recibirlos”.4
Extraído de usccb










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