Es tan feo juzgar. ¡El juicio sólo es de Dios! A nosotros nos corresponde el amor, la comprensión, rezar por los otros cuando vemos cosas que no son buenas, pero también hablarles: mira, yo veo ésto y quizás…. Pero nunca juzgar. Nunca. Ésto es hipocresía. Cuando uno juzga nos ponemos en el puesto de Dios, nuestro juicio es un pobre juicio y nunca puede ser un juicio verdadero. ¿Por qué? Porque nos falta la misericordia y cuando Dios juzga, juzga con misericordia.
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Papa Francisco: ¿Quieres juzgar a los demás? Antes mírate tú en el espejo
“Pensemos hoy en ésto que el Señor nos dice: no juzgar, para no ser juzgados; la medida, el modo, la medida con la cual juzguemos será la misma que usarán con nosotros; y, tercero, mirémonos en el espejo antes de juzgar. ‘Ésta hace éso, éste hace éso otro…’. ‘Espera un momento’. Me miro en el espejo y después pienso. Al contrario seré un hipócrita, porque me pongo en el lugar de Dios y, también, mi juicio es un pobre juicio; le falta algo importante que sí tiene el juicio de Dios, le falta la misericordia”.
“Que el Señor nos haga entender bien éstas cosas”, concluyó. Extraído de Aciprensa







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