En el día de hoy 1 Confirmación de adulto y 2 Primera Comunión.
Martes 7 de Junio 2022 a las 8:00 PM en Monasterio Benedictino ubicado en 517 SE 1st St Hialeah, Fl. 33010 Orden de San Benito invita a la Santa Misa de Pentecostés presidida por Padre Obispo DOM Misael Carmenates Díaz, OSB en la que impartirá el Sacramento de la Confirmación a miembros de la comunidad como también la Primera Comunión. Ven Espíritu Santo!
Hacen 7 años de éstas imágenes junio 7.
Procesión de Corpus Christi en San Agustin de la Florida, 2015
Es curioso que el Corpus Christi se celebre en muchas partes de mundo con procesiones y actos especiales, pero no nos demos cuenta de qué estamos celebrando. Hablar del Cuerpo de Cristo, es hablar del sacramento de la Eucaristía. El sacramento que se instituyó en la última cena del Señor. Todos los Apóstoles se dieron cuenta de la importancia de la consagración del pan y del vino, ya que Cristo mismo se ofreció a ello de una forma misteriosa y perenne. Lo hizo a través de dos especies que eran utilizadas en tiempos de Melquisedec:
Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo. (Gn 14, 18-20)
Pero Cristo de mostró como Sacerdote de Dios, al igual que Melquisedec, pero dio paso más allá. Cristo instituyo su presencia real y vivificadora a través del pan y del vino, consagrados. Ya San Juan nos relata el desconcierto de los judíos al escuchar que el Pan y el Vino consagrados son el vínculo de unidad entre Dios y nosotros:
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo también daré por la vida del mundo es mi carne. Los judíos entonces discutían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. (Jn 5, 51-57)
Quien no come el Pan y bebe la Sangre, no tendrá vida. ¿Por qué? Porque Cristo es Camino, Verdad y Vida y si no dejamos que entre en nosotros seguiremos siendo seres vacíos de sentido. Veamos lo que el Ángel del Señor dice a la Iglesia de Laodicea y pensemos en nosotros mismos:
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque dices: “Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo, te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que puedas ver. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. (Ap 3, 15-21)
Extraído de Religión en Libertad
ordendesanbenito.org
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