Estamos a pocos días de la celebración del Día de los Padres, junio 25, 2022, el tercer domingo de junio. Y días después, el "Día del Sacerdote" junio 29.
Y por qué no obsequiarles a nuestros hermanos párrocos, monjes.
Los sacerdotes se preocupan por nosotros, sus hijos espirituales. Padres caritativos que se preocupan de todos, de enseñar la verdadera fe, de ser guías en nombre de Dios, de amarnos incondicionalmente como el Señor nos ama,
De estar en los momentos 🙏 más difíciles y consolarnos. Capaces de unirse a nuestro dolor, y no me voy lejos, hasta dar la vida por los demás como muchos la han dado a imágen y semejanza de Cristo.
NO ORES DURANTE LA CONSAGRACIÓN
Hay personas, que en la Santa Misa, durante la consagración, mientras el sacerdote pronuncia las palabras de Jesús en la última cena, también ellos oran y algunos lo hacen en voz baja, y otros como ya se las aprendieron, incluso, repiten las palabras de la consagración con el sacerdote.Toda la misa, es un sacrificio de Alabanza, pero hay momentos específicos como la Consagración, en los q' quien habla, es el sacerdote, pues lo hace "in persona Christi" es decir, en la persona de Cristo. Cuando él, está repitiendo las palabras de Jesús, los fieles deben sencillamente, "escuchar y contemplar" el milagro que está aconteciendo, y no ponerse a hacer sus oraciones personales y menos, en voz alta, ya llegará el momento, después de comulgar, para ir a su lugar y orar con el Señor. Quien habla durante la consagración, me hace pensar en un Apóstol, que en la última cena, cuando Jesús estaba dando su Cuerpo y Sangre, estaría hablando sin escuchar al Maestro.
Así, cuando estés en misa, y llegue la Consagración mira fíjamente, lo que sucede en el Altar, escucha a Jesús, que es quien está orando al Padre, y ofre- ciéndose; y también contempla el milagro.
Guardar silencio en los momentos adecuados, es también orar, pues la oración como diálogo, no es sólo hablar, sinó también saber escuchar.
Extraído del Santo Rosario a Jesús por María por intercesión del Santo Padre Pío
Catecismo de la Iglesia Católica: «Cristo Jesús que murió, resucitó, que está a la derecha de Dios e intercede por nosotros (Ro 8,34), está presente de múltiples maneras en su Iglesia: en su Palabra, en la oración de su Iglesia, allí donde dos o tres estén reunidos en mi nombre (Mt 18,20), en los pobres, los enfermos, los presos, en los sacramentos de los que Él es autor, en el sacrificio de la misa y en la persona del ministro. Pero, “sobre todo (está presente), bajo las especies eucarísticas”.
El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella “como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos”. En el santísimo sacramento de la Eucaristía están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero.” “Esta presencia se denomina ‘real’, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen ‘reales’, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente”».
Extraído de Catholic
ordendesanbenito.org



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