Santa Misa presidida por Padre Obispo DOM Misael Carmenates Díaz, OSB orando por la ciudad de Matanzas, Cuba 🇨🇺 y por toda la nación cubana poniendo las intenciones al Corazón Inmaculado de Jesús y de María. Orden De San Benito Charles Travis David Scott Bishop Robert Ileana Morales Candelaria Contreras Ibis Guerrero William Torres Juan Anglada Eugenia Morales
Buenas noches:
Hola buenas noches, quiero dejar la primera lectura para el final y ya veras porque luego.
En el evangelio nos habla de algo que nos taco a cada uno de nosotros y nos hace ver
Cuántas veces uno se despista y vive en la oscuridad.
Y a veces unos se quieren poner a la luz del otro, como estas jóvenes que buscaron poner en sus lámparas el aceite de las otras.
Pero cada uno tiene su luz. En cada uno Dios ha dejado una luz particular, una luz que le hace ser él mismo.
Ésa luz que hará que el Señor te llame por tu nombre y tú le respondas.
Unas luces son más fuerte, otras más débiles, otras cambian constantemente… Y así podemos encontrar un sinfín de luces como personas.
Y cada uno tiene que cuidar y dar cuentas de ésa luz que recibió, para proyectarse, hacia los demás, para darse a los demás.
Porque ésa lámpara que Dios nos ha dado la tenemos que poner en el candelabro. Y puede que a veces no me guste mi lámpara, no me guste mi luz o gaste mi aceite.
Puede que a veces utilice mis cualidades para presumir o a veces quiera ocultar ésa luz, ésas virtudes o defectos. Incluso a veces no quiero mi lámpara.
La vida lleva su rumbo sin preguntar, le damos la Luz de Cristo y comienza a brillar, pero para que nunca se apague se necesita alimentarla con obras de caridad.
El kerosene, el alcohol que alimenta ésa lámpara es la caridad, el aceite es la caridad.
Es así como nos va a reconocer el esposo: "En ésto reconocerán que sois discípulos míos, si tenéis amor los unos para con los otros". "Entonces el Rey les dirá: Venid, benditos de mi Padre, (...)porque cuanto hicistéis con uno de éstos pequeños, conmigo lo hicistéis" San Agustín dijo sobre éste evangelio: que tuviéramos cuidado de la gracia de Dios que pasa y no vuelve, cuantas veces vemos que tenemos un don, una luz en nuestra lámpara y la guardamos y no la utilizamos ni para nosotros ni para los demás.
Por éso te pido, Padre bueno, que me ayudes a percibir tu presencia en lo cotidiano de éste día para que con tu gracia pueda ser tu fiel discípulo y misionero.
Escuchen bien: Mis decisiones labran mi destino, que terrible sería que me descuidara y siguiera el camino fácil que ofrece el mundo, por éso te pido me ayudes a vivir con el constante deseo de trabajar por ti.
Quise dejar la primera lectura para el final ya que valía la pena ponerla junto a un acto vocacional.
En la primera lectura el profeta Oseas dice: Yo me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud.
Que lindo queridos hermanos cuando se tiene una vocación sencilla como la santa que celebramos hoy Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith) Stein, virgen de la Orden de Carmelitas Descalzas y mártir, la cual, nacida y educada en la religión judía, después de haber enseñado filosofía durante algunos años entre grandes dificultades, recibió por el bautismo la nueva vida en Cristo. En tiempo de un régimen hostil a la dignidad del hombre y de la fe, fue encarcelada lejos de su patria, y en el campo de exterminio de Auschwitz, cercano a Cracovia, en Polonia, murió en la cámara de gas (1942).
Todos los consagrados a Jesús, por medio de una orden religiosa nos vemos en ésta lucha diaria, o luchamos por Cristo para que nos incremente la luz cada día, o nos mantenemos en el diario vivir del mundo y sus preocupaciones. Sin nada de obligación al rezo, sin nada que ofrecer a los demás, pero si pidiendo mucho a Dios que nos de y que nos cuide de todo mal.
Alabado sea Jesucristo

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