Skip to main content

EXPLICACIÓN DEL EVANGELIO DEL DOMINGO NOV.6, 2022


 

Él no es un Dios de muertos, sino de vivos. San Agustín

 

6 noviembre 2016 


Dios no es un Dios del pasado, de lo que ya no es, de lo que ya no existe. Dios es un Dios de vivos y en Él todos tenemos vida en abundancia. Por desgracia cada día podemos encontrarnos con la misma tentación de la mujer de Lot. Mirar atrás para ver aquello que han perdido y quisieran tener todavía con ellas. Idealizamos el pasado y queremos que ese pasado idealizado se haga una vez más realidad en nuestras vidas. Recordemos que la mujer de Lot quedó petrificada mientras el resto de su familia fue capaz de escapar de Sodoma y Gomorra sin daño alguno. El peligro de quedarnos petrificados mirando atrás, al pasado, es una tentación que el diablo sabe deslizar por las grietas de nuestro desánimo.


“Yo soy el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob; no es Dios de muertos, sino de vivos, pues todos ellos viven”. Ten, pues, fe, y, aunque estés muerto, vivirás. Pero, si no tienes fe, aunque estés con los que viven, estás muerto. Vamos a probar que, si no tienes fe, aunque vivo, estás muerto. A cierto mancebo que aplazaba seguir al Señor, dando por excusa que debía ir antes a sepultar a su padre, le respondió: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ven y sígueme. Había allí un muerto que enterrar, había también allí muertos de muertos, que habían de enterrar; aquél tenía su cuerpo muerto, éstos tenían el alma muerta. ¿Por qué? Porque les faltaba la fe. (San Agustín. Sobre el Evangelio de San Juan 49, 15)


Pensemos en Homero y el canto de las Sirenas. Homero tuvo que atar a su tripulación y a sí mismo, para no sucumbir al aparentemente dulce llamado de estos seres. El pasado es una Sirena que llama de forma sutil y dulce. Nos atrapa cuando no somos capaces de atarnos a Cruz de Cristo con las resistentes cuerdas de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Si perdemos la esperanza, la fe deja de tener sentido y la caridad se convierte en una realidad vacía. ¿Cuántos de nosotros viven mirando lo que fue y ya no será de nuevo? ¿Cuántos de nosotros esperan volver a ese pasado del que sólo se ve lo que nos parece maravilloso?


Hace un par de días leía en un blog un escrito que reclamaba de forma bella y lírica, la simplicidad de la vida en los pueblos de hace cincuenta o cien años. Una vida sencilla, donde la fe será sencilla y todo encajaba sin hacer violencia alguna. Un sabio comentarista señaló que él había vivido esa realidad evocada y que no quisiera volver de nuevo. Lo que se relata de forma tan bucólica y atrayente, esconde la realidad: tensiones sociales, miedos y desesperanza. Nada era tan ideal como se pinta, ni todos eran felices viviendo sus vidas en esos momentos.


El pasado idealizado es un terrible peligro para el católico tradicional del siglo XXI. Nos llama con voz de Sirena y prometiéndonos una felicidad imposible. Quiere hacernos creer que en lo “nunca fue” podremos vivir la vida de fe que hoy no podemos vivir. Pero, Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos. Es un Dios que nos da la mano en este instante. No nos espera en un maravilloso ayer dibujado con carboncillo. La vida de fe de quien quiere ser santo nunca ha sido sencilla, ni el entorno eclesial nunca ha sido ideal. Es cierto que la sociedad actual rechaza la fe. Es cierto que la vida intraeclesial es a veces un campo de batalla entre hermanos. Un campo en que las etiquetas y los insultos se lanzan como piedras llenas de odio. Qué lejos queda la frase de Cristo: “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra” cuando se trata de defender la parcela religiosa de cada cual. Quien se atreve a señalar cualquier error de un segundo salvador, sentirá que sus seguidores le lanzan de todo menos agradecimiento. Es frecuente gritar doloridos como el Señor en la Cruz: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?”. ¿Es esta la Iglesia en que quieres que te encontremos? ¿Son estos los hermanos con que quieres que vivamos?


¿Dónde está Dios? ¿Cuál es Su Voluntad? Dios está en este instante ofreciendo su Mano a quien le mire. Él está junto a nosotros en el camino. Su Voluntad es hacer posible que cada segundo sea un momento de santidad en nuestra vida, sea cual sea la situación en que nos encontremos. No espera que desandemos nuestros pasos para encontrarle en el pasado. Como a los Discípulos de Emaús, Cristo nos acompaña dándonos fuerza y haciendo que nuestro corazón arda con su presencia. La Esperanza está en Su presencia. Cada segundo es una oportunidad de santidad que alaba a Dios y se dona a los demás. Dios es un Dios de vivos, no de muertos, Dejemos que los muertos entierren a sus muertos y tomemos la mano de Cristo para seguir adelante en el verdadero camino de la vida. Sólo Él es Camino, Verdad y Vida.

Extraído de Religión en Libertad

ordendesanbenito.org


Comments

Popular posts from this blog

MARTES 23 DE SEPTIEMBRE SANTA MISA Y CELEBRACIÓN VIRGEN DE COROMOTO/ SAN PADRE PÍO DE PIETRELCINA

Martes Septiembre 23 Celebración de la Virgen de Coromoto/ San Padre Pío de Pietrelcina  Buen día familia de Orden San Benito ✨, agradecida por tan  hermosa Solemnidad 🙏🏻 a  Nuestra Patrona Virgen de Coromoto 🌹 y al Padre Pío de Pietrelcina 🙏🏻 dirigida por nuestro Obispo Missael Carmenate y Padre Luis. Gracias. Mil gracias a mis Padres Queridos. Después de esa bella y maravillosa Misa, con un Sermón de tanta profundidad, sentimos renovada nuestra fe. Por eso es que los queremos tanto y cada día más agradecemos a Dios que nos haya permitido conocerlos. Nos han hecho mucho bien a nuestras vidas. ordendesanbenito.org/donations  

ADORACIÓN EUCARÍSTICA - MONASTERIO BENEDICTINO - VÍSPERAS DE NOCHEBUENA 2DA. PARTE

Adoración Eucarística - Monasterio Benedictino - Vísperas de Nochebuena. 2da Parte ordendesanbenito.org/donations  

SAN FRANCISCO JAVIER COMPAÑERO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

San Francisco Javier compañero de San Ignacio de Loyola: santo del mes San Ignacio de Loyola le preguntó a San Francisco Javier "¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?". Esta frase, dirigida a Francisco Javier, se volvió fundamental en su vida, impulsándolo a dejarlo todo por la misión evangélica.  -Extraído de IA Orden de San Benito Hialeah  Cada 3 de diciembre, la Iglesia celebra a san Francisco Javier, uno de los primeros misioneros jesuitas.  Oración a San Francisco Javier, a quien podemos pedir su intercesión por las causas difíciles  Padre Amado, gracias por todas las maravillas que pones a nuestra disposición, pero sobre todo gracias por darnos el amor de Tu Hijo Jesucristo, quien vino a imponer la ley del amor, de la justicia y de la verdad. En él depositamos nuestra confianza, porque nos cuida, nos protege y nos salva. Nos colma de dones y virtudes a través de Su Espíritu Divino, quien nos conduce por el camino de la felicidad...