Volverá escondido detrás de los acontecimientos, en las personas a las que amamos. Podremos volver a tocarlo en las personas heridas, sostenerlo en la cruz de los demás, hablar con Él en el altar de nuestro corazón, pasear con Él por el jardín de nuestra alma, recibirlo cada día como la persona más amada. Ésa promesa de ésta noche es para cada uno de nosotros.
Extraído de Aleteia de " Es posible sentir la presencia de Jesús? "...
La soledad del Santísimo en las iglesias y en las capillas de los hospitales a pesar de las veces que recordamos de hacerle compañía al Señor en Adoración Eucarística Perpetua donde caminamos con Jesús. Que donde esté expuesto estará siempre contigo con amor y deseos de aliviar tu dolor.
Sí aquí estoy, es que nunca me he ido y te estoy esperarando a que regreses a Mí. Lean la parábola del 'Hijo Pródigo ' que el evangelio nos muestra a un padre misericordioso como es nuestro Padre que perdona, y éste le hizo una fiesta a su hijo por su regreso.
Orden de San Benito ordendesanbenito.org/donations
¡Cuánto dolor! La soledad de Jesús en los sagrarios abandonados
El Santísimo pasa sus días con las manos llenas con abundantes gracias para nosotros, deseando entregarlas… pero vamos poco o no vamos. Una invitación importante del escritor Claudio de Castro
«… ¡Nada! Yo no os pido ahora dinero para los niños pobres. Ni auxilio para los enfermos. Ni trabajo para los cesantes. Ni consuelo para los afligidos. Yo os pido una limosna de cariño para Jesucristo Sacramentado; un poco de calor para ésos Sagrarios tan Abandonados. Yo os pido, por el amor de María Inmaculada, Madre de ese Hijo tan despreciado, y por el amor de ese Corazón tan mal correspondido, que hagáis compañía a esos Sagrarios Abandonados».
San Manuel González
Duelen los sagrarios abandonados, sobre todo sabiendo que Jesús, el Hijo del Dios vivo, se encuentra en ellos.
Es un prisionero de amor, que anhela nuestros consuelos y amor. Pasa sus días amando a esta humanidad que lo desprecia y peca, alejándose de Dios, esperando que alguien lo visite, le haga compañía y le muestre su amor con gestos de cariño y ternura.
Pasa sus días con las manos llenas con abundantes gracias para nosotros, deseando entregarlas… pero vamos poco o no vamos.
Capillas vacías
Me ha tocado ver sagrarios abandonados, capillas donde no encuentras a nadie en adoración.
Suelo decir que si las personas supieran quién habita en los sagrarios del mundo, irían masivamente a verlo. Nunca lo dejarían solo. Estaríamos todos postrados ante Jesús en el sagrario adorando al Hijo de Dios.
Espera… Tengo un mensaje para los sacerdotes. Viene de parte de una dulce ancianita, una gran enamorada de Jesús Sacramentado.
Le duele ver el abandono en que tenemos a Jesús Sacramentado, lo indiferentes que somos a su amor.
Esta bella abuelita se llama Rosario Araúz de Carrizo. Actualmente vive en Penonomé, Panamá.
Sus palabras hay que valorarlas. Me recuerdan la queja de Jesús a santa Margarita María de Alacoque.
«He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, de la mayor parte de los hombres, no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este Sacramento de Amor».
La Eucaristía, un milagro
Me apasiona hablar de Jesús Sacramentado. Es un milagro tan grande tenerlo entre nosotros con la Eucaristía… Me parece que era san Juan Pablo II quien dijo:
La Eucaristía es la caricia de Dios para la humanidad.
Cada día más personas se percatan de esta realidad y hacen lo necesario para consolar al buen Jesús y que no esté solo en los sagrarios.
Tremenda soledad
Hace unos días recibí la carta de un lector de Aleteia. Me encantaron sus palabras llenas de amor por Jesús en el sagrario y con su permiso te la comparto. Léela:
«Hola, ¿cómo estás? Leí tu publicación sobre el libro de Kempis en Aleteia y el final sobre compartir experiencias referidas a Jesús Sacramentado. Hace más de 10 años fuimos a una en el noroeste de nuestro país de visita de fin de semana en familia.
Entramos a visitar una capilla muy antigua postépoca colonial frente a una plaza de la ciudad. Estaba sin gente y en un rincón fuera del altar la luz tintineante que anunciaba allí a Jesús Sacramentado en el Sagrario… sentí tremenda soledad de verlo solo, en un lugar apartado y oscuro.
Sentí que de verdad Jesús estaba sólo en medio de tremenda edificación totalmente vacía y en un costado apartado. Nunca se me olvidará esa sensación de soledad y hasta abandono que sentí que en ese momento ÉL sentía.
Desde entonces muchas veces me viene ese recuerdo y lo «acompaño» mentalmente, pensando en Él y rezando espiritualmente junto a Él en la distancia.
Desde entonces en mi ciudad cuando paso frente a una capilla me bajo del auto y lo saludo. Y si no puedo detenerme, lo hago mentalmente y le doy gracias por estar siempre ahí esperándonos.
Esa experiencia me hizo valorar su entrega, y agradecer su infinita paciencia y amor de estar aunque nosotros lo dejemos tan solo, tan abandonado, tan… olvidado.
Por éso lo quería compartir, que seamos más conscientes de su Presencia real allí, y que al pasar frente a cualquier templo en auto, en bicicleta, caminando…. le
saludemos en nuestro interior y agradezcamos tanto amor. Porque allí está ÉL, aunque no le veamos. La próxima vez, le voy a mandar tus saludos también. Abrazo y bendiciones«.
Extraído de Aleteia
ordendesanbenito.org/donations


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