Estrenada el 14 de junio de 2013, la película cuenta la situación de 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro en los inicios de la guerra civil española. El reparto de la película incluye a Jesús Guzmán, Elena Furiase, Gabriel Latorre, Juan Lombardero, José María Rueda, Íñigo Etayo, Alex Larumbe y Jerónimo Salas, entre otros.[1]
Es hasta el momento la única película realizada sobre los Mártires de Barbastro.
La película narra el momento histórico en el que fueron asesinados 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro (Huesca) «deteniéndose en el aspecto humano y religioso de las personas que participaron en este hecho histórico y resaltando la dimensión universal del triunfo del amor sobre la muerte». Ha sido dirigida por Pablo Moreno, mientras los Misioneros Claretianos aparecen como productores asociados. De hecho, la gran mayoría de los mártires de Barbastro eran claretianos.
El filme narra las últimas semanas de vida de los claretianos asesinados, muchos de ellos estudiantes de entre 18 y 25 años.
Desde que son retenidos hasta que son fusilados. En ése tiempo consiguieron realizar diversos escritos y cartas sobre su situación y sobre sus compañeros presos, mostrando su amor a Dios y el perdón a sus asesinos. Éstos documentos y el testimonio de dos miembros argentinos que no fueron asesinados debido a su nacionalidad, han sido la fuente en la que se han inspirado los productores.
BARBASTRO, UNA DIÓCESIS MÁRTIR (1931-1939)
Del prólogo, escrito por el autor MARTÍN IBARRA BENLLOCH
La diócesis de Barbastro es conocida mundialmente por ser la diócesis martirial de España por excelencia. ¡Murieron casi todos sus sacerdotes diocesanos! Fue un auténtico holocausto. Ese martirio fue común al obispo, a los religiosos y a muchos laicos. Pensemos en el seminario de los claretianos: profesores y seminaristas, ¡todo un seminario mártir! Pero persecución sufrieron otras muchas personas, que solo fueron confesores de la fe. Persecución sufrieron los maestros durante la República, lo mismo que los periodistas católicos, los obreros y patronos, los que iban a Misa, los que deseaban una educación católica para sus hijos. Persecución sufrió el semanario El Cruzado Aragonés, cuyos tres últimos directores, 24 colaboradores y el administrador murieron mártires; además de haber desaparecido por completo nueve años del semanario, pues se quemaron todos sus ejemplares allá donde se encontraban. Persecución sufrieron los ornamentos sagrados, los archivos parroquiales, las iglesias, ermitas y capillas, profanadas y destruidas casi en su totalidad.
Quizás era una purificación necesaria, no lo sé. Muchas veces he considerado cómo santa Teresa de Jesús se encaraba en cierta ocasión con Jesucristo y le decía:
-¡Cómo me tratas! ¡Cómo me tratas!
-Teresa, yo trato así a mis amigos.
-¡Pues por eso tienes tan pocos! [...].
Extraído de Religión en Libertad
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Felipe de Jesús Munárriz, José Amorós, José Badía, Juan Baixeras, Javier L. Bandrés, José Blasco, José Brengaret, Rafael Briega, Manuel Buil, Antolín Calvo, Sebastián Calvo, Tomás Capdevila, Esteban Casadeval, Francisco Castán, Wenceslao Claris, Eusebio Codina, Juan Codinach, Pedro Cunill, Gregorio Chirivas, Antonio Dalmau , Juan Díaz, Juan Echarri, Luis Escalé, José Falgarona, José Figuero, Pedro García, Ramón Illa, Luis Lladó, Hilario Llorente, Manuel Martínez, Luis Masferrer, Miguel Masip, Alfonso Miquel, Ramón Novich, José Ormo, Secundino Ortega, José Pavón, Faustino Pérez, Leoncio Pérez, Salvador Pigem, Sebastián Riera, Eduardo Ripoll, José Ros, Francisco Roura, Teodoro Ruiz de Larrinaga, Juan Sánchez, Nicasio Sierra, Alfonso Sorribes, Manuel Torras, Atanasio Viadaurreta y Agustín Viela.
Viva Cristo Rey !
Viva la Virgen del Pilar !


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