15 DE MARZO DÍA DE SAN LONGINOS CENTURIÓN ROMANO QUE AL PIE DE LA CRUZ TRASPASÓ CON SU LANZA EL SANTÍSIMO COSTADO DE CRISTO: SABIAS QUE
Cada 15 de marzo se recuerda la figura de San Longinos, el centurión romano que, por órdenes de Poncio Pilato, estuvo al pie de la Cruz con sus soldados; el mismo que traspasó con su lanza el santísimo costado de Cristo.
De acuerdo a la tradición, Longinos fue también quien, después de haber incurrido en la más grande de todas las profanaciones, fue traspasado él mismo en lo profundo del alma por el Amor de Dios, lo que transformó su vida para siempre. Sus palabras quedaron eternizadas en el Evangelio: "Verdaderamente Éste era Hijo de Dios" (Mt 27,54).
Extraído de aciprensa
ordendesanbenito.org/donations
El Señor te ha perdonado.
No se puede juzgar ni condenar a nadie.-Orden de San Benito Hialeah
“No pretendas tomar el lugar de Dios creyendo que puedes conocer o definir el desenlace final de la vida de otra persona.” -Extraido de Catholic
47 Por éso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que ha manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra poco amor.» Lucas 7, 47
Sabías que santa Teresita del Niño Jesús en su libro "Historia de un Alma" relata una historia de conversión cuando tenía 14 años. Qué comprensión !.
[ Comprensión -Implica escuchar, con reserva, sin juzgar a la persona por lo que nos cuenta y las confidencias que un corazón angustiado pueda hacernos. No se trata de demostrar que uno está “por encima” del otro, y transmitirle que uno jamás hubiese sido capaz de un comportamiento semejante. Extraído de Catholic ] Orden de San Benito Hialeah
“Oí hablar de un gran criminal que acababa de ser condenado a muerte por unos crímenes horribles. Todo hacía pensar que moriría impenitente. Yo quise evitar a toda costa que cayese en el infierno, y para conseguirlo empleé todos los medios imaginables”, dice cuenta la Santa en Historia de un alma.
Así, Santa Teresita decidió interceder por la conversión de éste criminal.
“Sabiendo que por mí misma no podía nada, ofrecí a Dios todos los méritos infinitos de Nuestro Señor y los tesoros de la Santa Iglesia; y por último, le pedí a Celina que que encargase una Misa por mis intenciones, no atreviéndome a encargarla yo misma por miedo a verme obligada a confesar que era por Pranzini, el gran criminal”, continúo.
“En el fondo de mi corazón yo tenía la plena seguridad de que nuestros deseos serían escuchados -cuenta la santa y continúa- le dije a Dios que estaba completamente segura de que perdonaría al pobre infeliz de Pranzini, y que lo creería aunque no se confesase ni diese muestra alguna de arrepentimiento, tanta confianza tenía en la misericordia infinita de Jesús; pero que, simplemente para mi consuelo, le pedía tan sólo ‘una señal’ de arrepentimiento…”
Llegó el día de la ejecución el 31 de agosto de 1887 y Pranzini no se había confesado ni dado muestras de arrepentimiento por el crimen.
El asesino fue conducido para recibir la pena del tribunal, y justo en el último momento ocurrió algo impensado. ¿Qué sucedió? Así lo relata Santa Teresita:
“Al día siguiente de su ejecución, cayó en mis manos el periódico ‘La Croix’. Lo abrí apresuradamente, ¿y qué fue lo que vi…? Las lágrimas traicionaron mi emoción y tuve que esconderme… Pranzini no se había confesado, había subido al cadalso, y se disponía a meter la cabeza en el lúgubre agujero, cuando de repente, tocado por una súbita inspiración, se volvió, cogió el crucifijo que le presentaba el sacerdote ¡y besó por tres veces sus llagas sagradas…!”
Henri Pranzino se había convertido antes de dejar este mundo. “Había obtenido ‘la señal’ pedida, y esta señal era la fiel reproducción de las gracias que Jesús me había concedido para inclinarme a rezar por los pecadores”, concluyó Santa Teresita. -Extraído de ChurchPop



Comments
Post a Comment