¿Dónde está el velo de la Virgen María y qué relación tiene con la fiesta de la Visitación?
30 de mayo de 2023
Una antigua tradición señala que en la Anunciación-Encarnación de Cristo, la Virgen María usaba un velo, que también habría vestido al ir “sin demora” a ayudar a su prima Isabel. Esta reliquia se conserva en un importante templo y originó la fiesta de la Visitación que la Iglesia celebra cada 31 de mayo.
De acuerdo al sitio de investigación de santos Santi e Beati, este velo o manto de la Virgen es llamado “maphorion” u “omophorion” (del griego omos = hombro y espalda).
Se conservó en Jerusalén hasta que fue llevado a Constantinopla, en el actual Estambul (Turquía) en el año 472 d.C. por Galbios y Candidos, dos ciudadanos romanos de la clase aristocrática de los patricios.
El velo se mantuvo en el Santuario de Balcherne, en Estambul, y luego pasó a una capilla adjunta llamada “Santa Soros”.
En junio del 619 la reliquia fue escondida ante una incursión de bandidos. Sería devuelta al santuario el 2 de julio del mismo año, una fecha que se convirtió en una celebración mariana, y en una fecha clave, como se verá más adelante.
Según el sitio web patrimonial del Ministerio de Cultura de Francia (POP), en el 792 el emperador oriental Constantino V envió el llamado velo de la Virgen a Carlomagno.
Luego la reliquia pasó a manos del abad de “Aix-la-Chapelle” (Alemania). Finalmente, en el 876, fue confiada por Carlos el Calvo a la Catedral Notre-Dame de Chartres, ubicada al sur oeste de París.
Tras el año 1000 el velo fue puesto en un relicario que se mantuvo cerrado por mucho tiempo. La gente se olvidó cómo era y se le empezó a llamar “chemise” (camisa). Por ello es que la propia Catedral de Chartres la llama “Sancta Camisia”.
De acuerdo a la POP, según datos oficiales de 1712, se descubrió que era una tela de 2 metros y 12 centímetros de largo por 46 centímetros de ancho. Así se mantuvo hasta que en plena época de la Revolución Francesa, en 1793, fue cortada y repartida.
Más adelante, en 1809, el entonces Obispo de Chartres, Mons. Jean-Baptiste-Joseph de Lubersac, reunió varios de los retazos. El más grande se conserva en la Catedral de Chartres dentro de un nuevo relicario.
Otro pedazo de 25 x 13 centímetros está en la capilla de Vendôme (al sur de Chartres), mientras que los fragmentos más pequeños están en los archivos diocesanos.
La POP precisó que un peritaje del “Musée des Tissus de Lyon” (Museo del tejido de Lyon) en 1927 determinó que lo que la tradición llama el velo de la Virgen se asemeja a los que usaban las mujeres en la cabeza a inicios de la era cristiana en oriente.
El velo y la fiesta de la Visitación
De acuerdo al sitio web de noticias del Vaticano Vatican News, antiguamente el 2 de julio se celebraba “la fiesta de la ‘Deposición en la basílica de Santa María de las Blanquernas de la santa Túnica de la Theotokos’”. En esta festividad se leía la lectura bíblica de la Visitación.
Cabe precisar que el templo de las Blanquernas es el santuario de Balcherne, donde según Santi e Beati estuvo el velo de la Virgen.
Como se indicó anteriormente, desde el 619 se celebraba cada 2 de julio la devolución de esta reliquia mariana.
Ambas fuentes también concuerdan en que los franciscanos adoptaron esta festividad y la convirtieron en la memoria de la Visitación en el año 1263.
El Papa Urbano VI, en 1389, la oficializó para el 2 de julio y el Concilio de Basilea, en 1441, la confirmó para toda la Iglesia. Con el Concilio Vaticano II y el nuevo calendario litúrgico pasó a celebrarse cada 31 de mayo.
Tags: Fiesta de la Visitación
Extraído de ACI prensa
ordendesanbenito.org/donations
“maphorion” u “omophorion” (del griego omos = hombro y espalda).
Se conservó en Jerusalén hasta que fue llevado a Constantinopla, en el actual Estambul (Turquía) en el año 472 d.C. por Galbios y Candidos, dos ciudadanos romanos de la clase aristocrática de los patricios.
El velo se mantuvo en el Santuario de Balcherne, en Estambul, y luego pasó a una capilla adjunta llamada “Santa Soros”.
En junio del 619 la reliquia fue escondida ante una incursión de bandidos. Sería devuelta al santuario el 2 de julio del mismo año, una fecha que se convirtió en una celebración mariana, y en una fecha clave, como se verá más adelante.
Según el sitio web patrimonial del Ministerio de Cultura de Francia (POP), en el 792 el emperador oriental Constantino V envió el llamado velo de la Virgen a Carlomagno.
Luego la reliquia pasó a manos del abad de “Aix-la-Chapelle” (Alemania). Finalmente, en el 876, fue confiada por Carlos el Calvo a la Catedral Notre-Dame de Chartres, ubicada al sur oeste de París.
Tras el año 1000 el velo fue puesto en un relicario que se mantuvo cerrado por mucho tiempo. La gente se olvidó cómo era y se le empezó a llamar “chemise” (camisa). Por ello es que la propia Catedral de Chartres la llama “Sancta Camisia”.
De acuerdo a la POP, según datos oficiales de 1712, se descubrió que era una tela de 2 metros y 12 centímetros de largo por 46 centímetros de ancho. Así se mantuvo hasta que en plena época de la Revolución Francesa, en 1793, fue cortada y repartida.
Más adelante, en 1809, el entonces Obispo de Chartres, Mons. Jean-Baptiste-Joseph de Lubersac, reunió varios de los retazos. El más grande se conserva en la Catedral de Chartres dentro de un nuevo relicario.
Otro pedazo de 25 x 13 centímetros está en la capilla de Vendôme (al sur de Chartres), mientras que los fragmentos más pequeños están en los archivos diocesanos.
La POP precisó que un peritaje del “Musée des Tissus de Lyon” (Museo del tejido de Lyon) en 1927 determinó que lo que la tradición llama el velo de la Virgen se asemeja a los que usaban las mujeres en la cabeza a inicios de la era cristiana en oriente.
El velo y la fiesta de la Visitación
De acuerdo al sitio web de noticias del Vaticano Vatican News, antiguamente el 2 de julio se celebraba “la fiesta de la ‘Deposición en la basílica de Santa María de las Blanquernas de la santa Túnica de la Theotokos’”. En esta festividad se leía la lectura bíblica de la Visitación.
Cabe precisar que el templo de las Blanquernas es el santuario de Balcherne, donde según Santi e Beati estuvo el velo de la Virgen.
Como se indicó anteriormente, desde el 619 se celebraba cada 2 de julio la devolución de esta reliquia mariana.
Ambas fuentes también concuerdan en que los franciscanos adoptaron esta festividad y la convirtieron en la memoria de la Visitación en el año 1263.
El Papa Urbano VI, en 1389, la oficializó para el 2 de julio y el Concilio de Basilea, en 1441, la confirmó para toda la Iglesia. Con el Concilio Vaticano II y el nuevo calendario litúrgico pasó a celebrarse cada 31 de mayo.
Tags: Fiesta de la Visitación
Extraído de ACI prensa
ordendesanbenito.org/donations
¿Sabías que la reliquia del pie de María Magdalena se encuentra en Roma?
2 de junio de 2023 / 10:10 a. m.
En el interior de la Basílica romana de San Giovanni Battista dei Fiorentini (San Juan Bautista de los Florentinos) se encuentra una de las reliquias más singulares de la Ciudad Eterna: el pie izquierdo de María Magdalena.
“El primer pie que entró en el sepulcro de Cristo Resucitado”.
Esta es la descripción que acompaña a los fragmentos óseos de la santa, conservados en un relicario de plata en una de las capillas laterales de esta iglesia romana.
Sin embargo, esta reliquia de la primera mujer que vio a Cristo Resucitado y que ha sido venerada durante siglos, no siempre ha estado allí. ¿Cómo acabó el pie de la santa seguidora de Jesús en Roma?
La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, María Magdalena se fue a vivir a Éfeso con la Virgen María y San Juan, y que murió en esa misma ciudad.
Las fuentes históricas indican que el emperador francés Balduino II de Constantinopla le prometió a su primo San Luis de Francia o Ludovico Nono dos reliquias: la corona de espinas de Cristo y el cuerpo de María Magdalena.
La promesa se la hizo el emperador después de que San Luis aceptara luchar junto a él en la séptima Cruzada. Estas reliquias se encontraban en el palacio de Constantinopla, que pasaron a formar parte del Imperio latino, creado en el año 1200.
Las dos reliquias recorrieron las costas del Mediterráneo hasta llegar a Roma. De la corona de espinas se quitaron 3, las mismas que ahora se albergan en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
Por su parte, el pie izquierdo de María Magdalena fue entregado al Pontífice Nicolás V, quien decidió colocarlo en una capilla situada al comienzo del Puente de Sant'Angelo, el único puente que llevaba hasta la tumba de San Pedro.
Por lo tanto, el pie de la santa fue durante años una parada obligatoria para los peregrinos antes de visitar la tumba del primer Papa de la historia.
Con los años, la reliquia del pie de María Magdalena fue trasladada al museo de los Florentinos. Finalmente, el 24 de mayo de 2012 se expuso en la basílica de San Juan Bautista de los Florentinos de la conocida Vía Giulia.
Tags: Roma, reliquias, María Magdalena
Extraído de ACI prensa
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¿Sabías que la reliquia del pie de María Magdalena se encuentra en Roma?
2 de junio de 2023 / 10:10 a. m.
En el interior de la Basílica romana de San Giovanni Battista dei Fiorentini (San Juan Bautista de los Florentinos) se encuentra una de las reliquias más singulares de la Ciudad Eterna: el pie izquierdo de María Magdalena.
“El primer pie que entró en el sepulcro de Cristo Resucitado”.
Esta es la descripción que acompaña a los fragmentos óseos de la santa, conservados en un relicario de plata en una de las capillas laterales de esta iglesia romana.
Sin embargo, esta reliquia de la primera mujer que vio a Cristo Resucitado y que ha sido venerada durante siglos, no siempre ha estado allí. ¿Cómo acabó el pie de la santa seguidora de Jesús en Roma?
La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, María Magdalena se fue a vivir a Éfeso con la Virgen María y San Juan, y que murió en esa misma ciudad.
Las fuentes históricas indican que el emperador francés Balduino II de Constantinopla le prometió a su primo San Luis de Francia o Ludovico Nono dos reliquias: la corona de espinas de Cristo y el cuerpo de María Magdalena.
La promesa se la hizo el emperador después de que San Luis aceptara luchar junto a él en la séptima Cruzada. Estas reliquias se encontraban en el palacio de Constantinopla, que pasaron a formar parte del Imperio latino, creado en el año 1200.
Las dos reliquias recorrieron las costas del Mediterráneo hasta llegar a Roma. De la corona de espinas se quitaron 3, las mismas que ahora se albergan en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
Por su parte, el pie izquierdo de María Magdalena fue entregado al Pontífice Nicolás V, quien decidió colocarlo en una capilla situada al comienzo del Puente de Sant'Angelo, el único puente que llevaba hasta la tumba de San Pedro.
Por lo tanto, el pie de la santa fue durante años una parada obligatoria para los peregrinos antes de visitar la tumba del primer Papa de la historia.
Con los años, la reliquia del pie de María Magdalena fue trasladada al museo de los Florentinos. Finalmente, el 24 de mayo de 2012 se expuso en la basílica de San Juan Bautista de los Florentinos de la conocida Vía Giulia.
Tags: Roma, reliquias, María Magdalena
Extraído de ACI prensa
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2 de junio de 2023 / 10:10 a. m.
En el interior de la Basílica romana de San Giovanni Battista dei Fiorentini (San Juan Bautista de los Florentinos) se encuentra una de las reliquias más singulares de la Ciudad Eterna: el pie izquierdo de María Magdalena.
“El primer pie que entró en el sepulcro de Cristo Resucitado”.
Esta es la descripción que acompaña a los fragmentos óseos de la santa, conservados en un relicario de plata en una de las capillas laterales de esta iglesia romana.
Sin embargo, esta reliquia de la primera mujer que vio a Cristo Resucitado y que ha sido venerada durante siglos, no siempre ha estado allí. ¿Cómo acabó el pie de la santa seguidora de Jesús en Roma?
La tradición oriental afirma que después de Pentecostés, María Magdalena se fue a vivir a Éfeso con la Virgen María y San Juan, y que murió en esa misma ciudad.
Las fuentes históricas indican que el emperador francés Balduino II de Constantinopla le prometió a su primo San Luis de Francia o Ludovico Nono dos reliquias: la corona de espinas de Cristo y el cuerpo de María Magdalena.
La promesa se la hizo el emperador después de que San Luis aceptara luchar junto a él en la séptima Cruzada. Estas reliquias se encontraban en el palacio de Constantinopla, que pasaron a formar parte del Imperio latino, creado en el año 1200.
Las dos reliquias recorrieron las costas del Mediterráneo hasta llegar a Roma. De la corona de espinas se quitaron 3, las mismas que ahora se albergan en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén.
Por su parte, el pie izquierdo de María Magdalena fue entregado al Pontífice Nicolás V, quien decidió colocarlo en una capilla situada al comienzo del Puente de Sant'Angelo, el único puente que llevaba hasta la tumba de San Pedro.
Por lo tanto, el pie de la santa fue durante años una parada obligatoria para los peregrinos antes de visitar la tumba del primer Papa de la historia.
Con los años, la reliquia del pie de María Magdalena fue trasladada al museo de los Florentinos. Finalmente, el 24 de mayo de 2012 se expuso en la basílica de San Juan Bautista de los Florentinos de la conocida Vía Giulia.
Tags: Roma, reliquias, María Magdalena
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