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INCLINACIÓN ANTES DE COMULGAR



En la Sagrada Comunión, recibimos a Jesucristo, quien se entrega a nosotros en Su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Esta unión íntima con Cristo significa y fortalece nuestra unión con Él y Su Iglesia. Jesús habla de la importancia de la Sagrada Comunión cuando dice: “si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes” (Juan 6:53). Como la Sagrada Comunión nos une a Jesús, también nos fortalece contra el pecado, nos ayuda a vivir una vida cristiana, y nos prepara para el banquete celestial. -Arquidiócesis de Atlanta 


Inclinación antes de Comulgar 

Hace poco, un lector me preguntó si la Iglesia recomendaba hacer una inclinación antes de comulgar, porque un sacerdote le había asegurado que no era así. Es triste pero muchos sacerdotes, aunque sean buenos sacerdotes, no conocen bien el Misal ni las disposiciones de la Iglesia sobre la liturgia. Están sobrecargados de trabajo y parece que siempre hay cosas más urgentes que hacer.

Como el tema es interesante, porque estamos muy necesitados de incrementar nuestro respeto y espíritu de adoración ante Cristo presente
sacramentalmente entre nosotros, reproduzco en el blog mis conclusiones sobre el tema de la inclinación previa a la comunión.

Como es sabido, la comunión en el rito romano se puede recibir en pie o de rodillas (algo que depende del fiel y no de lo que determine el sacerdote celebrante). El Misal Romano sí que recomienda hacer una reverencia antes de comulgar cuando se comulga de pie (se entiende que comulgar de rodillas ya es, de por sí, suficiente gesto de adoración):

“[…] Los fieles comulgan estando de rodillas o de pie, según lo haya determinado la Conferencia de Obispos. Cuando comulgan estando de pie, se recomienda que antes de recibir el Sacramento, hagan la debida reverencia, la cual debe ser determinada por las mismas normas” (Instrucción general del Misal Romano 160).

Lo mismo recuerda la Congregación para el Culto en la Instrucción Redemptionis Sacramentum de 2004, que es el último documento importante sobre el tema, citando precisamente ese número del Misal Romano:

“«Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos», con la confirmación de la Sede Apostólica. «Cuando comulgan de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia, que deben establecer las mismas normas»”(Instrucción Redemptionis Sacramentum 90).

Con ello, no hacía más que repetir lo que dijo otra Instrucción de la misma Congregación en tiempos de Pablo VI, justo después del Concilio Vaticano II, en 1967:

“Cuando los fieles comulgan de rodillas no se exige de ellos otro signo de reverencia para con el Santísimo Sacramento, porque la misma genuflexión expresa adoración.  Pero cuando se comulga de pie se recomienda encarecidamente que los que se acercan procesionalmente hagan una reverencia debida antes de la recepción del Sacramento, en lugar y tiempo oportuno para no entorpecer el acceso y retiro de los fieles” (Eucharisticum mysterium 34).

Las Conferencias Episcopales suelen pedir que esa reverencia tome la forma de una inclinación de cabeza. Por ejemplo, la argentina:
“En la Argentina se establece, como forma habitual, que los fieles reciban la Comunión de pie y realicen antes, como gesto de reverencia, una inclinación de cabeza” (Norma Nº 35: CEA 84, noviembre de 2002).

O la española:

“los fieles comulgarán habitualmente de pie, haciendo antes una inclinación de cabeza, pudiendo recibir la comunión en la boca o en la mano” (Carta de Mons. Julián López Martín, obispo de León, a los presbíteros y diáconos, octubre de 2005).

En cualquier caso, estas recomendaciones litúrgicas son expresión de algo más profundo: el respeto inmenso y la actitud de adoración con la que todo católico debe acercarse a recibir a Cristo.
Extraído de Infocatólica 

🔗 Salvador Carrión Olmos - comentario 
Y, si el CUERPO DE CRISTO se recibiere en la mano, la Instrucción "Redemptionis Sacramentum" (emanada de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, durante el pontificado de Juan Pablo II), señala que deberá consumirse la SAGRADA FORMA en presencia del sacerdote o ministro extraordinario de la comunión, de lo que deberá cerciorarse el sacerdote o ministro. De otra parte, el Papa Emérito Benedicto XVI cuando daba la Sagrada Comunión lo hacía en la boca y de rodillas.



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