San Juan Bautista, el precursor de Jesucristo
Su vocación profética desde el útero está rodeada de acontecimientos extraordinarios
Juan el Bautista ha sido venerado desde muy antiguo por el pueblo cristiano. Sabemos de él no sólo por los Evangelios, sino también por los historiadores de su época.
La figura de san Juan Bautista ocupa un lugar importante en el Nuevo Testamento y concretamente en los evangelios.
Ha sido comentada en la tradición cristiana más antigua y ha calado hondamente en la piedad popular, que celebra la fiesta de su nacimiento con especial solemnidad desde muy antiguo.
Juan Bautista coincidió en el tiempo con Jesús. Seguramente nació algún tiempo antes y comenzó su vida pública también antes.
Era de origen sacerdotal (Lucas 1), aunque nunca ejerció sus funciones y se supone que se mostró opuesto al comportamiento del sacerdocio oficial, por su conducta y su permanencia lejos del Templo.
Pasó tiempo en el desierto de Judea (Lc 1,80), pero no parece que tuviera relación con el grupo de Qumrán, puesto que no se muestra tan radical en el cumplimiento de las normas legales (halakhot).
La injusta muerte de Juan Bautista
Murió condenado por Herodes Antipas (Flavio Josefo, Ant. 18,118), básicamente por denunciar su ilícita relación amorosa con su cuñada Herodías.
Ella, que le odiaba profundamente por eso, mandó a su hija Salomé que le pidiera a su padre la cabeza de Juan, un día en que Herodes le había prometido que le daría todo lo que pidiera, después de que su baile en una fiesta le encantara.
Jesús, por su parte, pasó su primera infancia en Galilea y fue bautizado por él en el Jordán. Supo de la muerte del Bautista y siempre alabó su figura, su mensaje y su misión profética.
Juan el Bautista es el único santo, además de la Virgen María, cuyo nacimiento según la carne se celebra con el nacimiento en el cielo.
Su vocación profética desde el útero está rodeada de acontecimientos extraordinarios, llenos de alegría mesiánica, que preparan el nacimiento de Jesús.
La fecha de la fiesta, tres meses después del anuncio y seis antes de Navidad, responde a las indicaciones de Lucas.
Oración a san Juan Bautista
En el Jordán lavaste
el más puro Cordero,
que apacienta entre lirios
y duerme en los almendros.
En tu figura hirsuta
se esperanzó tu pueblo:
para una raza nueva
abriste cielos nuevos.
Sacudiste el azote
ante el poder soberbio;
y, ante el Sol que nacía,
se apagó tu lucero.
Por fin, en un banquete
y en el placer de un ebrio,
el vino de tu sangre
santificó el desierto.
Profeta de soledades,
labio hiciste de tus iras,
para fustigar mentiras
y para gritar verdades.
Amén.
Extraído de Aleteia
ordendesanbenito.org/donations


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