ORACIÓN POR CUBA 🇨🇺.
Padre Celestial, en el nombre de tu hijo amado Jesucristo, te entregamos el Palacio de las convenciones , la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia a ti como único Rey y presidente de Cuba .
Te entregamos a los cuerpos de Seguridad de la Nación, las Fuerzas Armadas, Maritimas , Aereas y Terrestres y a cada cubano, y extranjero que aquí vive, para que tu Espíritu Santo tome el control pleno de su espíritu, alma y cuerpo, para que el actuar y el proceder de cada uno de nosotros sea conforme a tu voluntad; doblegamos al hombre fuerte, a todo espíritu faraónico de violencia y muerte en el Poderoso nombre de Jesucristo. Y cubrimos cada rincón de nuestra patria, y a cada ser humano habitantes en nuestra nación con la Sangre del nuevo pacto Eterno.
Bendice y prepara el alumbramiento de la Nueva Cuba , prepáranos para la restauración y el renacer de esta nación. Tú eres Dios y no mientes, cada una de las promesas que nos has dado se cumplirán y veremos tu Gloria en este país. Y todas las naciones celebrarán de gozo por todo lo que Tu harás.
Dios establece tu Reino, Dominio y Señorío en cada hogar, en cada familia, en cada rincón de mi país Cuba.
Padre Celestial, tu eres el mismo ayer, hoy y siempre; haz como en el tiempo de Nehemías, ayúdanos a reconstruir los muros de cada Ciudad, y de la Nación.
Ordena que venga del Norte, del Sur, Del Este y del Oeste, todo lo que Cuba necesita para su TRANSFORMACIÓN. Creemos que así como hiciste con la vida de Job, harás con nuestra nación Cuba; Y el estado postrero de Cuba llegará a ser mucho mejor que el primero.
Todos los que aman a Cuba vendrán como llegó la Reina de Saba al encuentro de Salomón, no con las manos vacías sino con la bendición en bienes y riquezas. Porque solo Tú eres Dios, Grande, Poderoso y Temible entre las naciones. Que Todo el mundo reconozca que Tú eres el Dios y El Señor de Cuba. Que todos alaben y glorifiquen tu Santo Nombre por Siempre. Por Jesucristo Tu Hijo que vive y reina por todos los siglos Amén.
Oyelo bien satanás, nosotros los Hijos del Dios Altísimo, nos Levantamos , Edificamos y reconstruimos los muros caídos de nuestra nación Cuba en oración y ayuno, porque tú ya no tienes ni suerte, ni parte en esta Nueva Nación. El único y verdadero Rey de Gloria te ha quitado todo permiso de actuar en Cuba, por eso como hijos herederos y coherederos del Reino de Dios, usamos la autoridad delegada por Jesucristo para desaraigarte de esta tierra, te lanzamos a las profundidades del avismo a ti y a todos tus demonios y espiritus inmundos, atados, amordazados y enmudecidos fuera de Cuba sin retorno alguno en el nombre que es sobre todo nombre, Jesucristo , el Rey de Reyes y Señor de señores.
ordendesanbenito.org/donations
He estado pensando… (XL).
Por el padre Alberto Reyes Pías, sacerdote cubano.
He estado pensando en la intercesión de la Virgen de la Caridad
Llega el 8 de septiembre, día de fe, de certeza en la cercanía de aquella a la que llamamos Virgen y Madre. A ella acudimos como pueblo para pedirle perdón por haber dado la espalda a su Hijo, y para suplicarle su intercesión.
Pedirle que volvamos el rostro a Dios, ese Dios al que abandonamos para irnos detrás de los ídolos de una ideología que nos hizo creer que la fe era perjudicial, que lo mejor que podíamos hacer como nación era desterrar a Dios y sacarlo del corazón, pero también de las escuelas, de los centros de trabajo, de la vida pública en general. Una ideología que nos enseñó a avergonzarnos de Dios y de la fe, que mostró la religión como superstición, como atraso cultural e ignorancia, y que sin que nos diéramos cuenta hizo de Cuba una Babel, donde nadie escuchaba, donde nadie dialogaba, donde se impuso la voz del más fuerte.
Pedirle que renazcan los valores que denigramos y arrancamos, porque el único valor era la fidelidad a esa ideología, y al único partido que la promovía y representaba. Por esa “fidelidad”, todo fue sometido: la verdad, la solidaridad, la hermandad, incluso la familia. Lo importante era que toda actitud fuera una alabanza y un respaldo al único pensamiento permitido, hasta tal punto que, por esa “fidelidad”, le dimos la bienvenida al odio, a la violencia, a la mentira, al espionaje entre hermanos, a la delación… y llegamos incluso a disfrazar la envidia y la venganza de pasión y coherencia.
Pedirle que recuperemos el sentido de la verdad, que se perdió en medio de una sociedad que se convirtió en un gran teatro, donde aprendimos a mentirnos no sólo para sobrevivir sino para sobresalir y para escalar hacia los sitios donde se hacía imposible llegar a través del mérito real y la honestidad necesaria. Pedirle que nos ayude a quitarnos de encima tanta mentira oficial omnipresente, escrita, radiada, televisada… tanta falsedad institucionalizada, tanta farsa que solamente sirve para alimentar la parálisis social.
Pedirle a la Virgen que nos alcance lo que sólo puede darse cuando un pueblo abre su corazón a Dios, al Dios que hace que nos reconozcamos como hermanos, y que es capaz de transformar Babel en Pentecostés, es decir, en experiencia de diálogo y comprensión, de libertad y comunión, de preocupación. sincera por el otro, de voluntad real de bienestar para todos, de amor que disipa los miedos.
Ven, Madre María, ven Virgen de la Caridad, y extiende tu manto sobre esta tierra que huyó de Dios y construyó una pesadilla de infierno. Ven, y tráenos con tu intercesión la bondad, la libertad, la justicia y la verdad. Ven, y llévanos a tu Hijo para que podamos salir de este valle de huesos secos.
Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, salva a Cuba!



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