Adoración Eucarística febrero 20 8:00pm
Jesús encuentra a su Santísima Madre
Mientras yo empujaba y me abría paso entre la multitud para acercarme lo más que pudiera a mi Hijo, llegamos a un lugar del camino donde Jesús se detuvo. Me vió. Nos miramos a los ojos. Yo no quería que Él viera mis lágrimas o se diera cuenta de mi dolor, pero hacía mucho que yo había aceptado cuán profundamente El me conocía. El amor de mi corazón se desbordó en el único abrazo que pude darle, Mis labios dijeron calladamente la oración que Jesús nos enseñó: “Padre, venga tu Reino y hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Jesús hizo hacia mí un gesto casi imperceptible con su cabeza, tomó aliento y empezó a ascender la colina. La espada que atravesaba mi corazón había bendecido Su misión, y yo entendí que El lo sabía.
Denle gracias conmigo, en éste momento que El asumió ésa misión por nosotros. Denle gracias por haber experimentado la separación y el abandono que conocen las personas que han perdido un ser querido. Así El ha entendido el corazón de toda madre amorosa que se angustia ante el sufrimiento de sus hijos. Jesús se ha convertido en uno de nosotros, completamente.
Extraído de ministres creighton edu
Vía crucis 5ta. Estación: Simón el Cirineo le ayuda a cargar la Cruz.
Aquí hago un alto en ésta estación del vía crucis esclareciendo nuestra realidad, viendo al pobre hermano moribundo que yace en el suelo frío y húmedo cubierto de fango y piojos, es humillado, despojado de sus pertenencias; y que por obra divina del Espíritu Santo es levantado de sus miserias humanas sopesando una muerte de cruz de eterna salvación para Gloria de Dios 🙏
SI EXISTE UNA FIBRA DE AMOR EN TU CORAZÓN, AYUDA AL PRÓJIMO.
ENCIENDE LAS ALARMAS PARA QUE SEA SOCORRIDO.
SOCORRIDO Y SALVADO
ORACIÓN
Señor, a Simón de Cirene le has abierto los ojos y el corazón, dándole, al compartir la cruz, la gracia de la fe. Ayúdanos a socorrer a nuestro prójimo que sufre, aunque esto contraste con nuestros proyectos y nuestras simpatías. Danos la gracia de reconocer como un don el poder compartir la cruz de los otros y experimentar que así caminamos contigo. Danos la gracia de reconocer con gozo que, precisamente compartiendo tu sufrimiento y los sufrimientos de este mundo, nos hacemos servidores de la salvación, y que así podemos ayudar a construir tu cuerpo, la Iglesia.
Extraído de vatican va
ordendesanbenito.org/donations










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