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SAN CLAUDIO COLOMBIERE 15 DE FEBRERO: APÓSTOL DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Hoy celebramos a San Claudio de la Colombière, apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

15 de febrero de 2024 

Cada 15 de febrero la Iglesia Católica celebra a San Claudio de la Colombière, sacerdote jesuita francés del siglo XVII, quien obtuvo de primera mano los testimonios de Santa Margarita María Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús.

San Juan Pablo II, quien canonizó a San Claudio en 1992, lo presentó como modelo de jesuita, recordando cómo "se entregó por completo al Sagrado Corazón, 'siempre abrasado de amor'. Incluso practicó el olvido de sí mismo, con el fin de alcanzar la pureza del amor y de elevar el mundo a Dios".

“Un corazón contrito y humillado, oh Dios, Tú no lo desprecias” (Sal 51, 19)
Nacido en el sur de Francia (Saint-Symphorien-d'Ozon) en 1641, San Claudio era parte de una familia numerosa de siete hijos, cuatro de los cuales se consagraron a Dios, sea en el sacerdocio o en la vida religiosa. Asistió de niño a una escuela regentada por la Compañía de Jesús y al cumplir los 17 años ingresó a la Orden.

Claudio admitió alguna vez -con mucha honestidad- haber tenido una "terrible aversión" al riguroso entrenamiento requerido por la Compañía en los años de noviciado, pero reconocía también que esta etapa de formación lo ayudó a incrementar sus talentos naturales y mejorar su disposición espiritual. Para ayudarse en los buenos propósitos, hizo un voto privado -una promesa personal- para obedecer las reglas y las órdenes lo más perfectamente posible. Para el hombre que ama a Dios, obedecerlo es la manera por excelencia de mostrar cuánto se ama -y Claudio lo aprendió muy bien.

Después de completar el período de estudio, Claudio fue ordenado sacerdote en 1669. Conocido como un gran predicador, llegó a enseñar en la universidad y sirvió como tutor de los hijos del ministro de finanzas (hacienda) del rey de Francia, Luis XIV.

En 1674 fue elegido superior de la casa de los jesuitas en la ciudad de Paray-le-Monial. En ese tiempo, cuando servía como confesor en un convento de monjas de la localidad, Claudio tomó parte en un conjunto de acontecimientos que cambiarían su vida y la historia de la Iglesia en Occidente.

Santa Margarita María de Alacoque
San Claudio de la Colombiere solía hacer acompañar espiritualmente a las monjas de un convento. Una de las religiosas que conoció allí fue Santa Margarita María de Alacoque, quien decía haber experimentado revelaciones personales del mismo Cristo, instando a la devoción a su sagrado corazón.

Dentro del convento, sin embargo, el testimonio de la Hermana Margarita María –cuya veracidad fue demostrada con el tiempo y respaldada por la Iglesia– era objeto de gran escepticismo, y, en algunos casos fue tomado con absoluto desdén.

El Padre Claudio de la Colombière, por el contrario, se aproximó a la situación con total apertura. Se convirtió en el director espiritual de Santa Margarita y permaneció en esa función durante todo su tiempo en Paray-le-Monial.

De la Colombière escuchó cuidadosamente el testimonio de la santa sobre las revelaciones, y tras estudiarlas con detenimiento llegó a la conclusión de que la Hermana Margarita María había recibido efectivamente una gracia extraordinaria (revelación particular o privada).

Al encuentro del Sagrado Corazón de Jesús
La palabra de San Claudio de la Colombière en torno a las experiencias y la vida de Santa Margarita contribuyeron enormemente -y lo siguen haciendo- a que la devoción al Sagrado Corazón de Jesús sea uno de los más importantes tesoros de la piedad católica. En su momento, solo a manera de ejemplo, esta devoción -y la teología que empezó a desarrollarse alrededor- ayudó a combatir la herejía jansenista, que sostenía tesis cercanas a la predestinación al acentuar el lado pecaminoso u obscuro de la naturaleza humana y terminar restándole todo concurso al libre albedrío en la salvación humana.

La Iglesia condenó el jansenismo, movimiento religioso iniciado por Cornelio Jansenio (1585-1638), y lo calificó de herético. Fue parte de una visión pesimista muy difundida en la época, contaminada de puritanismo. Gracias al Sagrado Corazón de Jesús la herejía fue contrarrestada desde la conciencia renovada de que Dios invita a todos a recibir su perdón, al arrepentimiento y a gozar del don de la misericordia. Jesús estaba mostrando su corazón inflamado de amor por cada uno de los seres humanos, invitados todos a la salvación con la cooperación del libre albedrío. Sin Santa Margarita María y sin San Claudio de la Colombiere ese mensaje no habría tocado los corazones de muchísima gente.

Misionero expulsado de Inglaterra
En el otoño de 1676, el P. de la Colombière fue enviado a Inglaterra, en tiempos de gran tensión en ese país, religiosamente desgarrado por las guerras civiles de mediados de siglo. Allí el jesuita desempeñó su ministerio como capellán y predicador de María de Módena, noble católica que se había convertido en duquesa de York, es decir, en reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda.

Ese fue un tiempo de relativa calma, hasta que en 1678 un rumor sobre un supuesto complot católico contra la monarquía inglesa se extendió por el país. Aún cuando se trató de una mentira, el rumor llevó a la ejecución de 35 personas inocentes, entre ellos ocho sacerdotes jesuitas. El P. Claudio Colombière no fue ejecutado pero sí acusado, arrestado y encerrado en un calabozo, donde permaneció por varias semanas.

El jesuita francés soportó heroicamente aquella prueba; sin embargo, las condiciones de la prisión maltrataron mucho su salud. Sin haberse siquiera repuesto, fue expulsado de Inglaterra.

Vuelta a Francia y muerte

El santo volvió a Francia en 1679 y reanudó su trabajo como maestro y sacerdote, aprovechando las nuevas circunstancias para difundir la devoción al Sagrado Corazón de Cristo entre sus compatriotas.

En 1681, el P. de la Colombière volvió a Paray-le-Monial, al mismo lugar donde acontecieron las revelaciones a Santa Margarita María Alacoque. En aquella comuna, un año más tarde (1682), murió de una hemorragia interna a los 41 años, el primer domingo de Cuaresma, 15 de febrero.

Claudio de la Colombière fue beatificado en 1929 –nueve años después de la canonización de Santa Margarita María Alacoque– y canonizado 63 años después por San Juan Pablo II, el 31 de mayo de 1992.

Etiquetas: Iglesia Católica, Sagrado Corazón de Jesús, Director espiritual, Compañía de Jesús, Santos de la Iglesia Católica

Extraído de aciprensa

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