Skip to main content

ORA ET LABORA... ET LEGERE


Ora Et Labora... Et Legere

Introducción al capítulo 48 en la RB y el capítulo 50 en la RM


Hay algunos exégetas monásticos que afirman que la Regla se entiende mejor si se empieza a leer por los últimos capítulos, porque son los que nos permiten entenderla bien toda. Así es que en este trabajo lo vamos seguir este consejo de los especialistas en esta materia y comenzamos a estudiar RB por el final de la misma.


Consideramos un primer  grupo de capítulos cuyo argumento fundamental es la oración común e interior, lectio y trabajo[1].


Existen también complementos a la sección litúrgica en la RB[2], es decir, fuera de la sección litúrgica habla otras veces el Opus Dei, por ejemplo, en los temas de la excomunión, de los que llegan tarde al oficio u a otros actos comunitarios; nos explica asimismo detalles sobre el dormitorio, el horario, el oficio divino, cómo debe proceder el monje fuera del oratorio y de la señal que habrá de hacerse a la hora de la obra de Dios.


El Opus Dei es esencial, y el capítulo 43 nos señala que no hay que anteponer nada al Oficio Divino, por eso san Benito, habla mucho del Opus Dei, también, fuera de los capítulos litúrgicos.


Para este trabajo se ha escogido el capítulo 48 de la RB, comparándolo con el capítulo 50 de la Regla del Maestro. Centrándonos especialmente en la Lectio, que es el núcleo de la vida religiosa y el trabajo manual, acudiendo también al estudio de las fuentes pre-benedictinas y basándonos en los argumentos  expuestos en las clases impartidas por  Sr. M. Scheiba,  Sr. Aquinata Böckmann, OSB En los CFM en Roma.


La estructura de este capítulo 48, la podemos comparar con el capítulo 50 de la RM. Este cotejo es muy interesante.


El capítulo 50 en la RM es el triple comparado con el capítulo 48 de la Regla de san Benito.


En la RM el c. 50 aparece después del Código Litúrgico y según el Maestro este capítulo explica la intención de ocupar el tiempo, entre un oficio y otro. San Benito pretende que se ocupe todo el tiempo entre un oficio y el otro a través del trabajo y la lectio.


La preocupación fundamental del Maestro es que todos se mantengan lejos del pecado que nace del ocio, quiere evitar el ocio, por lo tanto los monjes tendrán que permanecer siempre activos para evitar tiempos vacíos, tiempos muertos, esta es la preocupación del Maestro, la RM además habla de la dedicación al trabajo.


El Maestro habla del trabajo, es una expresión que retoma Benito en el contexto de la lectio y no del trabajo; Benito hace hincapié en la importancia de la lectio y no del trabajo, el trabajo se ve como una preocupación del Maestro, en la que  se explica como una preocupación, que no se ve como una necesidad a causa de la pobreza, como en el caso del monasterio de san Benito.


La RM quiere que al inicio de las horas litúrgicas se dé gracias por el tiempo del trabajo y de la lectio realizados sin pecado, es decir, al principio de la liturgia, da las gracias por el tiempo en el que se ha estado sin pecado, es una preocupación dominante en la RM. Esta preocupación no existe en la Regla de san Benito, porque él pone su atención por incluir su oración litúrgica en el ritmo mismo  de la vida humana. Sus alternancias de esfuerzo, reposo y vemos esta importancia también en nuestra vida de hoy en nuestros monasterios, lo importante es que haya equilibrio entre el trabajo manual, el trabajo espiritual, equilibrio entre el esfuerzo y el reposo.


El rito es algo muy importante en la Regla de san Benito. Él prevé algo insólito en la tradición cenobita, desplazamientos en cuanto al horario del Opus Dei. Se cambia el horario del Opus Dei a causa del trabajo, a pesar que san Benito dice que no hay que anteponer nada a al a Obra de Dios, como vemos en el capítulo 43.


En el siguiente cuadro podemos cotejar el capítulo 48 de la RB con el capítulo 50 de la RM, donde podemos ver el esquema de la jornada:


Estructura de la RB 48 en comparación  RM 50


En la RM la distribución de la jornada monástica, es mucho más sencilla, en la RM distingue solo entre dos estaciones, el invierno y el verano, luego Prima, Tercia, Sexta y Nona siempre se hacen en la misma hora en la RM, el esquema de Benito en la RB, en cambio, es más complicado, porque san Benito trata de considerar muchas cuestiones particulares y muchos casos posibles, como por ejemplo, la Cuaresma, el domingo, luego también habla de la necesidad de trabajar los campos, etc. Entonces San Benito se preocupa de algunos casos concretos que se pueden dar y por eso el esquema de san Benito es más complicado.


«La ociosidad es enemiga del alma». Con esta sentencia lapidaria resume san Benito RM 50, 1-7, donde solo se contempla el trabajo manual. Esta tendencia atribuida a Salomón en el texto impreso de Basilio[3], no pertenece ni a la Escritura, ni a Basilio[4].


«Ociosidad»[5] Justiniano inmediatamente antes asigna a los monjes un «doble trabajo»: diuinis uacare scripturis y manuum opera. Lo mismo hace Agustín[6], Isidoro[7].


La tradición civil sobre la ociosidad, también es abundante: Séneca[8]: «Otium sinne litteris, mors est, et uiui hominis sepultura», el ocio, sino va acompañado del estudio, es la muerte y la sepultura en vida del hombre; «Vitia otii negocio discutienda sunt: los vicios de la ociosidad hay que combatirlos mediante la laboriosidad[9]. Bellamente se expresa también Lucano: «Variam semper dant otia mentem[10]: La ociosidad genera la inconstancia del espíritu.


Y en todo tiempo y cultura se ha entonado un himno a la laboriosidad. Confucio dijo: «Dios ha puesto el trabajo por centinela de la virtud (Analecta); Luis de León: «El trabajo es la sal que preserva de la corrupción a nuestra vida y a nuestra alma»[11]. Richard Kingston: «Una persona ociosa tienta al diablo para que la tiente»[12]. Voltaire: «el trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el hastío, el vicio y la necesidad»[13].


Exégesis del capítulo 48 de la Regla de san Benito


El título del capítulo 48: El trabajo manual de cada día, en realidad no corresponde al contenido del capítulo porque también se habla de oficio, de la lectio divina y también del trabajo, se habla de estos tres grandes pilares que sostiene la vida monástica, con esta alternancia y no solo del trabajo.


La primera parte, el primer versículo, nos dice: «la ociosidad es enemiga del alma»  y san Benito comienza el capítulo con una afirmación general, fundamental, es un principio bíblico, en los libros sapienciales; Sirácide, Proverbios, ya aparece este pensamiento fundamental: el ocio es enemigo del alma.


La necesidad y la obligación del trabajo, la encontramos también en los libros sapienciales, esto es un tema bíblico, igual que en la RB este principio también viene de la Regla de san Basilio, Regla 192, como hemos visto ya más arriba . Pero esta frase, en realidad solo la encontramos en algunos manuscritos y no en todos los escritos de la Regla de san Basilio.


La palabra clave de estos versículos es «ocio» «ociosidad»; «ocio» significa, calma, tiempo libre, pero también tiene un sentido negativo: flaqueza, no hacer nada, perder tiempo. En la época de San Benito esta palabra «ocio» tiene más bien, un matiz negativo y  en su capítulo 48 crea una especie de inclusión, entre este primer versículo donde encontramos la ociosidad y el penúltimo versículo (v. 24) «los ociosos», en este versículo se designarán trabajos propios a la naturaleza, a los enfermos, dice así san Benito: «que ni estén ociosos».


Esta palabra la encontramos otras dos veces en la RB, en el contexto de la murmuración, en los capítulos 6 y 67. El «ocio» es un tema propio de la tradición monástica. Lo encontramos en Evagrio, en Casiano también, ellos hablan del ocio, que tiene que ver con la pereza, Casiano describe la «ociositas» con todas sus consecuencias en su libro de Instituta, 10, Casiano afirma que si un monje es ocioso entonces significa que algunos demonios amenazan a este monje ocioso mientras que el monje que trabaja, solo tendrá un demonio: el demonio de la soberbia o de la pereza.


La palabra «ocio» se usa haciendo referencia a un hombre que no tiene ningún objetivo, un hombre que no es dueño de sí mismo, un hombre que se deja llevar por sus pasiones, sus caprichos  o que se deja llevar por cualquier dificultad, está vinculado con la palabra «ocioso», una persona sin objetivos que no es dueña de sí misma, sierva de sus pasiones, caprichos, etc. Un hombre que no es libre, aunque tenga mucho tiempo libre.


La segunda parte del versículo 1 del c. 48, dice lo siguiente: «por eso han de ocuparse los hermanos a unas horas determinadas al trabajo manual y a otras horas también determinadas  a la lectura divina».


«Ocupare» en latín significa «llenar», este término lo encontramos haciendo referencia al capítulo del trabajo, en el contexto del trabajo San Benito utiliza este término «ocupare», significa que el monje tiene que estar presente en lo que está realizando, estar completamente ocupado.


Es un mensaje muy importante para nuestra vida espiritual de hoy debemos estar realmente ocupados en lo que hacemos, tenemos que estar «presentes» en lo que hacemos, centrados totalmente, estar presentes «ocupare» y a continuación Benito prevé una separación entre horas de trabajo y horas de lectio. En el monaquismo antiguo las cosas eran muy diferentes, porque, frecuentemente se hacía el trabajo, la lectio y la oratio al mismo tiempo; se hacía trabajos sencillos, se rezaba, se memorizaba, se rumiaba y la distribución del  tiempo de trabajo y lectura es algo que aparece en la Régula occidental empezando por el Ordo Monasteri, capítulo 3. Este Ordo Monasteri, habla siempre de tres horas, dedicadas a la lectura, esto es una novedad en el mundo occidental, el hecho de reservar 3 horas solo para la lectura, en lugar de hacerlo todo junto o bien oratio y trabajo juntos, luego en otras series, suelen reducir a dos las horas de la lectio, existe esta tendencia de reducir las 3 horas a 2 horas solamente y esto a lo largo de un oficio muy largo y mucho trabajo que había que realizar, por ello se quiso abreviar la lectio. Es muy interesante conocer esta obra de san Agustín: «Opera monacorum» capítulo 37. San Agustín explica, que hay que desarrollar un trabajo a determinadas horas, para tener otras horas libres para rezar, leer, estudiar la Sagrada Escritura y en su obra «Opera Monacorum», san Agustín, subraya esa diferencia: distinción entre trabajo  y tiempo para la lectura: la separación de trabajo y lectura. «Ambos tiempos mantenemos el texto utraque tempora en vez de temperare adoptado por de Vogüé».[14]


 Extraído de Camino Cisterciense


ordendesanbenito.org/donations


Continuará... 


Comments

Popular posts from this blog

MARTES 23 DE SEPTIEMBRE SANTA MISA Y CELEBRACIÓN VIRGEN DE COROMOTO/ SAN PADRE PÍO DE PIETRELCINA

Martes Septiembre 23 Celebración de la Virgen de Coromoto/ San Padre Pío de Pietrelcina  Buen día familia de Orden San Benito ✨, agradecida por tan  hermosa Solemnidad 🙏🏻 a  Nuestra Patrona Virgen de Coromoto 🌹 y al Padre Pío de Pietrelcina 🙏🏻 dirigida por nuestro Obispo Missael Carmenate y Padre Luis. Gracias. Mil gracias a mis Padres Queridos. Después de esa bella y maravillosa Misa, con un Sermón de tanta profundidad, sentimos renovada nuestra fe. Por eso es que los queremos tanto y cada día más agradecemos a Dios que nos haya permitido conocerlos. Nos han hecho mucho bien a nuestras vidas. ordendesanbenito.org/donations  

ADORACIÓN EUCARÍSTICA - MONASTERIO BENEDICTINO - VÍSPERAS DE NOCHEBUENA 2DA. PARTE

Adoración Eucarística - Monasterio Benedictino - Vísperas de Nochebuena. 2da Parte ordendesanbenito.org/donations  

SAN FRANCISCO JAVIER COMPAÑERO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

San Francisco Javier compañero de San Ignacio de Loyola: santo del mes San Ignacio de Loyola le preguntó a San Francisco Javier "¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?". Esta frase, dirigida a Francisco Javier, se volvió fundamental en su vida, impulsándolo a dejarlo todo por la misión evangélica.  -Extraído de IA Orden de San Benito Hialeah  Cada 3 de diciembre, la Iglesia celebra a san Francisco Javier, uno de los primeros misioneros jesuitas.  Oración a San Francisco Javier, a quien podemos pedir su intercesión por las causas difíciles  Padre Amado, gracias por todas las maravillas que pones a nuestra disposición, pero sobre todo gracias por darnos el amor de Tu Hijo Jesucristo, quien vino a imponer la ley del amor, de la justicia y de la verdad. En él depositamos nuestra confianza, porque nos cuida, nos protege y nos salva. Nos colma de dones y virtudes a través de Su Espíritu Divino, quien nos conduce por el camino de la felicidad...