Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
R: El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
San Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.
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¡Virgen de la Medalla Milagrosa, ruega por nosotros! 🙏
La noche del 18 al 19 de julio de 1830, la Inmaculada Concepción se apareció por primera vez a Santa Catalina Labouré, religiosa de las Hijas de la Caridad. La santa fue testigo de más apariciones de la Virgen María, en la advocación de la Inmaculada Concepción, quien le reveló el diseño de la Medalla Milagrosa y le pidió propagar esta devoción al mundo.
Aquí la historia completa: 👉 https://goo.su/mWoJb


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