Hoy es la fiesta universal de Santa Rosa de Lima, primera santa de América
Hoy es la fiesta universal de Santa Rosa de Lima, primera santa de América
Cada 30 de agosto se celebra en Perú a Santa Rosa de Lima, patrona de América y Filipinas
Agosto 23, 2024
Cada 23 de agosto la Iglesia Católica celebra de manera universal a Santa Rosa de Lima (1586-1617), patrona de América y Filipinas.
En Perú, su país natal, el día destinado para celebrarla es el 30 de agosto -es decir, una semana después- y su celebración tiene rango de fiesta litúrgica -día de precepto o de guardar-, siendo que es feriado civil y religioso.
Santa Rosa, primera santa de América, nos anima a encontrar a Jesús en el hermano y a buscarlo a tiempo y destiempo, a través de la oración. Ella solía decir: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús”. ¡Sirvamos al hermano que está en necesidad!
La rosa más bella del jardín
Isabel Flores de Oliva, Santa Rosa, nació en Lima (Perú) el 20 de abril de 1586 y fue bautizada el 25 de mayo de ese mismo año. Aunque su nombre era Isabel -puesto en honor a su abuela materna-, una india que servía en casa de los Flores de Oliva empezó a llamarla de cariño ‘Rosa’, debido a la belleza con que se coloreaban sus mejillas. Con el paso del tiempo, esa forma cariñosa de llamar a la niña fue adquirida por sus propios padres y el entorno familiar.
Rosa recibió una esmerada educación -con un acento especial en la formación espiritual-, gracias a la cual tuvo noticia de la figura y legado de Santa Catalina de Siena (1347-1380), a quien admiraría toda su vida.
Crucificada con Cristo
Al cumplir los 20 años, Rosa regresó a Lima, capital del virreinato del Perú. La joven empezó a trabajar en el huerto de la casa familiar, donde pasaba buena parte del día y durante la noche cosía ropa para las familias pudientes de la ciudad. Con eso se hacía de un dinero para ayudar al sostenimiento del hogar. No obstante, a pesar de la situación, Rosa era una joven muy feliz y no lo era por casualidad: para ese momento, la santa ya dedicaba horas enteras a la oración y a la práctica de la penitencia. He ahí la fuente de su alegría.
A medida que su amor por el Crucificado se hacía más intenso, se sintió inspirada para una entrega mayor a Dios. En su alma empezó a rondar la idea de hacer un voto de virginidad.
Rosa se descubría llamada a esforzarse por asistir a misa con frecuencia y así recibir la santa comunión. Con cierta naturalidad, su alma iba abriéndose a nuevas dimensiones espirituales como la mística y la contemplación. Casi sin darse cuenta, se estaba convirtiendo en signo de contradicción para una ciudad -Lima- sedada en su identidad cristiana, cuando no simplemente presa de la frivolidad.
Extraído de aciprensa
ordendesanbenito.org/donations


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