Hoy celebramos a San Alfonso María de Ligorio, patrono de confesores y teólogos moralistas
San Alfonso ostenta el título de Doctor de la Iglesia, concedido por el Papa Pio IX, en 1871, en virtud de sus numerosos escritos teológicos, en particular por los dedicados a la enseñanza moral cristiana. Sus obras lo hicieron muy conocido y respetado en vida, y hoy se le cuenta entre los santos más populares del siglo XVIII.
Alfonso envía de alguna manera un potente mensaje a los predicadores de hoy: el sacerdote debe preocuparse de que sus sermones sean realmente medios puestos al servicio del pueblo, para que este llegue a Dios, y no un obstáculo que confunda o distorsione el mensaje evangélico. En esto radica el reto para cualquier predicador que quiera anunciar a Cristo y no a sí mismo. Alfonso lo sabía muy bien.
Entre sus dichos más conocidos está ese que reza: “No hay gente débil y gente fuerte en lo espiritual, sino gente que no reza y gente que sí sabe rezar” -toda una provocación para el alma autoindulgente y un llamamiento a confiar en el poder de la oración-.
El Papa Benedicto XVI explicaba a los fieles, un día como hoy del año 2012, que este santo "nos recuerda que la relación con Dios es esencial en nuestra vida: sin la relación con Dios falta la relación fundamental", decía, y que "Dios nos ha creado por amor, para podernos donar la vida en plenitud”.
Creo, Jesús mío,
que estás real
y verdaderamente en el cielo
y en el Santísimo Sacramento del Altar.
Os amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte
dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo
ahora sacramentalmente,
venid al menos
espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya os hubiese recibido,
os abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Extraído de aciprensa
ordendesanbenito.org
Celebraciones marianas en el mes de Agosto.


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