𝐋𝐋𝐄𝐕𝐀𝐑 𝐋𝐀 𝐁𝐔𝐄𝐍𝐀 𝐍𝐔𝐄𝐕𝐀 𝐀 𝐐𝐔𝐈𝐄𝐍𝐄𝐒 𝐀Ú𝐍 𝐍𝐎 𝐂𝐎𝐍𝐎𝐂𝐄𝐍 𝐀 𝐉𝐄𝐒Ú𝐒.
𝐄𝐧𝐭𝐫𝐞𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐌𝐞𝐧𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐂𝐚𝐩𝐮𝐜𝐡𝐢𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐂𝐮𝐛𝐚
✍️ 𝐘𝐞𝐧𝐢𝐚 𝐌𝐚𝐭𝐨𝐬 𝐇𝐞𝐧𝐫í𝐪𝐮𝐞𝐳
Los Hermanos Menores Capuchinos cuentan que la comunidad franciscana llegó a la parroquia de la Purísima Concepción, en la diócesis de San Salvador de Bayamo-Manzanillo, en el año 2011. Fue fruto de una misión de la orden en 2006, año del centenario de la primera fraternidad en Cuba. La fecha coincidió con la llegada de la Virgen de la Caridad del Cobre a ésta zona, como parte del recorrido por los 400 años del hallazgo de la bendita imágen en la Bahía de Nipe. Sobre la orden y sus perspectivas en nuestra isla, relatan:
—El oriente de Cuba es una región que atrae por su belleza y su historia y hasta éste sitio hermoso llegaron nuestros hermanos capuchinos con el carisma: vivir en fraternidad con la atención puesta en los más necesitados. Nos mueve la esperanza de que continúen las vocaciones cubanas para que la orden siga sus sueños de implantarse en Cuba. Seguimos las huellas de nuestro padre San Francisco de Asís para brindar atención espiritual en las celebraciones de la Santa Misa en las capillas de la comunidad y en la Purísima Concepción. Además, a través de los sacramentos de la Reconciliación y el Bautismo y la visita a los enfermos.
—En cuanto a la atención pastoral, reorganizamos el catecumenado y propusimos el Kerigma como formación permanente para los laicos. Apoyamos también las carpitas del Instituto Monseñor Pérez. Reestablecimos los comedores existentes y creamos otros siete: cuatro en la ciudad y tres en el campo.
—¿𝘊𝘶al 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘭𝘦𝘨𝘢𝘥𝘰 más 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘧𝘳𝘢𝘯𝘤𝘪𝘴𝘤𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯 𝘔𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯𝘪𝘭𝘭𝘰 𝘺 𝘴𝘶 𝘳𝘦𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘢𝘤𝘵𝘶𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦?
—El legado más importante es permanecer cuando somos desafiados a nadar contra corriente, como el Señor nos enseñó. Hemos estado junto al pueblo en sus duros momentos. Nuestra presencia se hace visible en la ayuda a los más necesitados. Cuando muchos se marchan, nosotros contamos con la presencia fraterna y cercana de nuestros hermanos. Ése acto de permanecer es la roca sobre la cual construimos nuestra casa y fraternidad.
—¿ Cómo 𝘷𝘪𝘴𝘶𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘧𝘶𝘵𝘶𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘧𝘳𝘢𝘯𝘤𝘪𝘴𝘤𝘢𝘯𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 región ?
—Con la esperanza de que otros hermanos capuchinos puedan tener ésta experiencia, especialmente los que están estudiando Teología en el seminario de San Carlos y San Ambrosio. Quisiéramos que nuestros hermanos menores observantes pudieran fundar, en esta diócesis tan necesitada, una fraternidad de franciscanos seglares. Que, bajo la protección e intercesión de la Virgen de la Caridad, llevemos un día la buena noticia a los pueblos de la Sierra Maestra que aún están como ovejas sin pastor, pues la mies es grande y los obreros son pocos. Nosotros en Manzanillo, desde nuestra sede hasta la última comunidad que está en Limones, cerca del centro histórico, hemos llevado la Palabra del Señor por más de diez años, pero aún somos pocos, así como las demás órdenes y congregaciones. Sabemos que hay hermanos que quieren venir y ser la voz de Dios en medio de los más necesitados. Entonces, nuestra esperanza es cambiar ése escenario y llevar la Buena Nueva a muchos pueblos que aún no conocen a nuestro Señor Jesucristo.
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Extraído de Vida Cristiana - facebook
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