Emprendió un viaje a Damasco para cumplir la misión de encarcelar a todos los cristianos que encontrara en aquel lugar. De camino se encontró con que el Señor tenía otros planes para él.
«El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena noticia de la fe», con esta frase se resumió y se sigue resumiendo la conversión, vida y obra de san Pablo.
Preguntas para la reflexión y el diálogo:
– ¿Cómo nos estamos encontrando con el Señor en nuestra vida?
– ¿Qué conversión nos propone el Señor?...
– ¿Cómo nos estamos dejando mover por el Espíritu?
– ¿Vivimos la vocación bautismal de ir a anunciar la Buena nueva al mundo?
Extraído de CatholicLink
Hoy celebramos la Conversión de San Pablo, el Apóstol de los gentiles.
Pablo, de origen judío, había sido un fiero perseguidor de cristianos. Su celo por la conservación de la Ley judía lo había convertido en enemigo de todo aquel que se proclamase discípulo del Señor.
“…Y cayó a tierra” (Hch 9, 4)
Cuando se encontraba camino de Damasco, Dios intervino haciéndolo caer del caballo que montaba, iniciándose una de las historias de conversión y posterior entrega más hermosas que existen.
De acuerdo a los Hechos de los Apóstoles, Saulo -nombre judío de San Pablo- fue derribado del caballo que montaba por el mismo Jesús resucitado, quien se reveló a través de una fuerte luz proveniente del cielo, desde la que le habló: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” A lo que él contestó: “¿Quién eres, Señor?”. La voz le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. El destello fue tal que Saulo quedó ciego por tres días, permaneciendo en casa de un conocido, sin comer ni beber.
Extraído de Aciprensa
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