¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas¿
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.
“Lo fabuloso de Lourdes es que estamos invitados, convocados (aquí) por nuestra Santísima Madre, pero terminamos descubriendo y posiblemente haciendo amistad con Jesucristo, que está muy presente en Lourdes”, dijo el Dr. Alessandro de Franciscis, presidente de la Oficina de Observaciones Médicas de Lourdes (Bureau des Constatations Médicales), cargo que ocupa desde 2009.
Cada año, unos 3 millones de peregrinos, muchos con condiciones médicas terminales, visitan el santuario en el suroeste de Francia, lugar de 18 apariciones marianas de Santa Bernadette Soubirous, quien era una joven adolescente en la pobreza y no sabía leer ni escribir en ese momento.
Durante el transcurso de las visiones, que tuvieron lugar entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 en una gruta de Lourdes, María se identificó como la Inmaculada Concepción, dogma que había sido proclamado apenas cuatro años antes por el Papa Pío IX. También dirigió a Santa Bernardita a un manantial subterráneo en la gruta, cuyas aguas exhiben propiedades curativas milagrosas.
El Papa Pío IX declaró auténticas las apariciones en 1862. Santa Bernardita, deseando evitar más atención pública, se unió a las Hermanas de la Caridad de Nevers. Murió en 1879 a la edad de 35 años y fue canonizada en 1933.
Tanto la santa como el santuario han sido el foco de numerosas películas, pero el documental Lourdes de 2019, dirigido por Thierry Demaizière y Alban Teurlai, y que se estrenará en los cines de Estados Unidos el 8 y 9 de febrero, analiza más de cerca las experiencias de seis peregrinos que van a Lourdes en busca de alivio. El documental subtitulado al español se exhibirá en cerca de 700 cines el 9 de febrero.
Extraído The Central Minnesota Catholic
ordendesanbenito.org/donations



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