Soy sacerdote católico. Tengo 42 años. Ordenado hace 16 años y hace 3 años estaba atravesando la crisis vocacional más oscura de mi vida. Crisis tan profunda que consideraba seriamente abandonar el sacerdocio. Celebraba misa cada día, escuchaba confesiones, visitaba enfermos. administraba sacramentos, pero por dentro estaba vacío, completamente vacío.
Rezaba mecánicamente, palabras sin corazón, rituales sin fe viva y pensaba que nadie lo notaba, que podía mantener las apariencias mientras por dentro me desmoronaba. Pero el 16 de octubre de 2021, durante misa dominical para niños, un pequeño de 6 años me interrumpió en medio de mi homilía delante de 200 personas y dijo algo que me destruyó completamente.
Padre Javier dijo con voz clara de niño, usted dijo que Jesús está en el pan. Pero Jesús me dijo que usted no le hace caso cuando reza. dice que usted habla pero no escucha y que está triste por eso. Silencio absoluto en la iglesia. 200 personas mirándome esperando mi respuesta y yo me quebré ahí mismo, en el púlpito, delante de toda la congregación, porque ese niño de 6 años acaba de revelar mi secreto más oscuro, mi sequedad espiritual, mi crisis.
mi muerte interior que nadie conocía. Y lo que pasó después de ese momento cambió mi vida. Me salvó el sacerdocio y me mostró que Dios habla a través de quien menos esperamos. Mi nombre es padre Javier Eduardo Romero Castillo. Tengo 42 años. Sirvo en parroquia San Pedro Apóstol en Medellín y esta es la historia de como un niño de 6 años me devolvió la fe.
Entré al seminario a los 23 años. Sentía llamado genuino al sacerdocio, amor profundo por Dios, deseo de servir, fe viva y ardiente. Los primeros años fueron maravillosos. estudios teológicos, formación espiritual, tiempo de oración profundo. Sentía presencia de Dios constantemente. Fui ordenado sacerdote a los 26 años y los primeros años de ministerio fueron hermosos.
Extraído de Catecismo de la Iglesia
ordendesanbenito.org/donations

.jpg)
Comments
Post a Comment