Es una Posibilidad que durante la comunión la hostia consagrada caiga accidentalmente al piso. Ante ésto, el diácono David Vargas subraya que lo fundamental es purificar el piso para rescatar cualquier partícula del cuerpo de Cristo.
El protocolo sugiere que, al ocurrir el contacto con el piso, se informe de inmediato al sacerdote quien debe cubrir la zona con un purificador. Esto impide que alguien camine sobre ése punto del piso antes de ser limpiado.
Posteriormente, un ministro capacitado debe realizar la purificación formal del piso.
Es vital que las parroquias instruyan a su personal sobre cómo actuar cuando algo sagrado toca el piso, garantizando que el respeto prevalezca sobre el nerviosismo.
La rapidez para resguardar el piso y la posterior purificación son los pilares de este procedimiento eclesiástico esencial para mantener la reverencia en el altar y más allá.
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