PROTESTAS A GRITOS DE LIBERTAD, PATRIA Y VIDA Y MONSEÑOR OSMANY MASSÓ CUESTA DESDE LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE CUBA 🇨🇺
Protestas a gritos de Libertad, Patria y Vida y Monseñor Osmany Massó Cuesta desde la Catedral de Santiago de Cuba: Últimas noticias de Cuba 🇨🇺
Excarcelamiento de 50, de unos pocos, y encarcelamientos.
Se siguen ensanchando con fierecia contra la juventud cubana que al sonido de cacelorazos piden LIBERTAD para el pueblo asfixiado, sumido en la pobreza.
Protestas
Protestas en Santa fe, Guanabacoa
Hoy Morón a gritos de Libertad y Patria y Vida
Marzo 15, 2026
Holguín, Santiago de Cuba, Mayari, Nuevo Vedado, Centro Habana
Bajo un lema: Todos somos Morón aunque estemos en el Vedado.
Danos un corazón
Grande para amar
Danos un corazón fuerte para luchar
Pueblos nuevos, creadores de la historia
Constructores de nueva humanidad
Pueblos nuevos que viven la existencia
Como riesgo de un largo caminar
Danos un corazón
Grande para amar
Danos un corazón fuerte para luchar
Pueblos nuevos, luchando en esperanza
Caminantes, sedientos de verdad
Pueblos nuevos sin frenos ni cadenas
Pueblos libres que exigen libertad - OSB
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| 15 años de edad herido de bala de Morón, Ciego de Ávila, Kevin Samuel Echeverría |
//PALABRAS DE AGRADECIMIENTO DE MONS. OSMANY MASSÓ CUESTA//Ordenación Episcopal
SBMI Catedral de Santiago de Cuba, 14 de marzo de 2026
Tengo unas palabras escritas, quedan para después. La primera llamada que recibí esta mañana fue de mi madre y el saludo de los obispos. Y sus primeras palabras fueron, “ya llegó el día”. El día 3 de enero, día de mi nombramiento, este 14 de marzo parecía muy lejos, ¿eh? Pero ya está aquí. Ya estamos aquí y el Señor ha obrado grande con nosotros.
Hay una expresión que dice, "Te mereces un premio." Y creo que en este día se merece un premio la comunidad de la Catedral, al frente el padre Rafael Ángel, la sacristía por acogernos en este hermoso templo.
Se merece un premio el equipo de comunicación, a través de estos medios, transmisión de la Eucaristía ha hecho presentes a muchos que físicamente están lejos, fuera de Santiago de Cuba, fuera de Cuba. Por eso, a través en este momento quiero enviar mi saludo a mi sobrina Anabel y su familia que está en Uruguay, y a muchos amigos en Uruguay. A todos los amigos que están muy cerca de nosotros en Estados Unidos, en España, Italia, en Panamá, República Dominicana, México, en Brasil, Chile y Argentina. Por eso, a todos estos amigos que nos siguen a través de estos medios de comunicación, pues mi bendición, mi cercanía y gracias.
Agradezco también la presencia de la autoridad civil entre nosotros.
Y de una manera especial quiero ofrecerle un premio al padre Castor que vino con los jóvenes de Nuevitas y Sor Isabel de Armas. Yo creo que el premio lo merecen ustedes por venir con Castor, ¿no? ¿verdad? Gracias, padre Castor. El padre es de Camagüey, e inició con Gustavo y conmigo la formación en el seminario San Carlos en el año 1994.
Agradezco también y merecen un premio los jóvenes de Palma Soriano y de La Maya que, a pesar de no poseer un transporte, como en otras ocasiones, como decimos, vinieron para acá a rumbo. Así que Gracias, por estar aquí entre nosotros.
Merecen un premio todos los obispos y sacerdotes que se han acercado a compartir con nosotros fuera de Cuba. Agradezco la presencia de Monseñor Octavio Cisneros, obispo auxiliar emérito de Brooklyn, Estados Unidos, de Monseñor Jesús Castro Marte, obispo de Higüey, República Dominicana, es el obispo donde está el santuario de la Virgen de la Alta Gracia, patrona de República Dominicana. Le acompaña el padre Evaristo, rector de este Santuario.
Agradezco la presencia de mis hermanos Salesianos de República Dominicana, el padre William Batista, el padre Wilson Rosario, también a los hermanos Salesianos de Camagüey. Aquí está entre nosotros el padre Daniel, párroco de la Caridad, del Santuario de la Caridad y el padre Peter, es de Slovenia, misionero que lleva mucho tiempo aquí entre nosotros en Cuba. Ustedes merecen un premio por estar aquí entre nosotros.
También agradezco al padre José Joaquín Espino, el padre Quin, rector de la Ermita de la Caridad en Miami. Sé que hay muchos cubanos en Miami muy cerca de nosotros en este momento.
A los padres de Guantánamo, de la diócesis de Guantánamo, Baracoa, el padre Raulito, el padre Eider también está aquí entre nosotros.
Y un premio mayor, y esto tenemos que agradecerlo con un fuerte aplauso al coro. Les pido un fuerte aplauso para el coro. Gracias, maestro Melvin. Gracias, Luisito. Gracias al coro Vox Luchis y a los hermanos de las diferentes comunidades de la Catedral, de San Antonio María Claret y de la de El Cobre, que nos han acompañado en este día.
Ahora las palabras que he preparado para este momento.
Queridos Hermanos:
Con esta Eucaristía de consagración episcopal no hemos hecho otra cosa que experimentar la presencia viva y operante en su Iglesia, de Jesucristo, verdadero Pastor y Obispo de nuestras almas. (1Pe 2, 25) Es Él quien reúne, cuida, busca, fortalece y protege a su pueblo por medio de aquellos a los cuales sin merito personal llama y encomienda, la tarea de apacentarlos según su corazón. Una canción que una buena amiga me dedicó dice así: No busqué que me llamaran, aprendí a decir que Si, cuando Dios hablo bajito, yo deje todo por él. Con los pies sobre la tierra, con el cielo en el mirar, soy del pueblo que me duele, soy de Dios para amar. Soy siervo, soy camino, voz pequeña de su voz, donde haya un corazón herido, allí voy, allí voy, no me eleva el nombre nuevo, me arrodilla la misión, soy pastor cuando acompaño, soy de Dios, soy de Dios. Hoy la Iglesia me confía, otro peso otro lugar, no me cambia el evangelio me confirma en servir mas, no traigo oro ni respuestas, solo fe y la verdad, caminar junto a mi pueblo, no delante, no detrás. Si me llaman: Aquí estoy. Si me envían: Iré yo. Mientras tenga fe en las manos: todo es Gracia, todo es Dios.
Agradezco a todos su presencia y participación en esta celebración, de manera especial al Señor Nuncio Apostólico de su Santidad en Cuba, Monseñor Antoine Camilleri. A Obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos de fuera de Cuba y de las diferentes diócesis de la isla y que se han acercado en este día para compartir conmigo este inmenso tesoro que Dios ha depositado en una frágil y pequeña vasija de barro. Mi cercanía a todos aquellos de las diferentes provincias, municipios y parroquias que no han podido estar físicamente pero sí de forma espiritual y con sus buenos deseos están presentes aquí entre nosotros
A los Obispos cubanos, mi gratitud por ser hombres llenos de celo, valientes, atentos y porque desde el primer día que conocieron mi nombramiento me han acogido como hermano y me han alentado con sus consejos. A Mons Domingo y Mons Silvano mi oración, para que el Señor sea su consuelo y pronto puedan recuperar la salud. Gracias a Mons Dionisio porque a lo largo de estos diez años me ha iluminado, enseñado, ha contado conmigo y apoyado. El papa León XIV en las palabras que les dirigió el año pasado a los obispos en ocasión del jubileo decía: El Obispo es alguien que, por la gracia de Dios, ve más allá, ve la meta y permanece firme en la prueba como Moisés…cuando el camino del pueblo se hace más difícil, el pastor, ayuda a no desesperar, no con las palabras, sino con la cercanía. Cuando las familias llevan cargas excesivas y las instituciones públicas no las sostienen adecuadamente; cuando los jóvenes están decepcionados y hartos de mensajes falsos; cuando los ancianos y las personas con discapacidades graves se sienten abandonados, el obispo está cerca y no ofrece recetas, sino la experiencia de comunidades que tratan de vivir el Evangelio con sencillez y compartiendo con generosidad. Confío en que estas palabras siempre estén presentes entre nosotros en este nuevo camino que iniciamos juntos en comunión.
A todos los sacerdotes, diáconos, vidas consagradas, laicos responsables de comisión y seminaristas presentes en Santiago: Gracias porque en ustedes encontré sabiduría, un buen equipo de trabajo pastoral y lazos de fraternidad.
Y agradecido hoy por tantos amigos, compañeros y vecinos, que el Señor ha puesto a mi lado y ocupan un lugar importante en mi corazón. Los que están fuera y dentro de Cuba, los que proceden de los lugares donde la Obediencia me ha llevado a desarrollar el ministerio sacerdotal: La Parroquia de la Caridad en Camagüey; La parroquia de San Juan Bosco, la Iglesia María Auxiliadora, el Santo Cristo del Buen Viaje donde me inicie primero como párroco, las capillas de Santo Domingo Savio y María Auxiliadora en la Habana
Finalmente, con un nuevo tiempo de Salvación, Dios en su providencia amorosa me hizo pasar a la región oriental por la Parroquia de Cristo Rey, La Anunciación, San Pedrito y las diversas comunidades de Guama en la Sierra Maestra, donde descubrí un nuevo rostro de la Iglesia Misionera con tantos laicos sacrificados y entregados, con una identidad fuerte y sentido de pertenencia, junto a las hermanas Catequistas Sopeña y los Hermanos de la Salle. Otro momento fue en la Parroquia San Antonio María Claret, donde experimente el crecimiento, la madurez en el sacerdocio y la alegría de compartir con personas buenas, amables, que han rezado mucho por mí, haciéndome sentir su disposición para ayudarme, colaborando en las necesidades pastorales: Padre, ¡Aquí estamos!, ¡Padre para lo que haga falta! Con ustedes experimente, que un Pastor nunca está solo.
El papa San Juan XXIII, nos ofrece un maravilloso decálogo de la Serenidad el cual, en varias ocasiones he compartido con la comunidad, que revelan y expresan una espiritualidad sencilla, desde lo cotidiano. Una de ellas dice:
“Solo por hoy seré Feliz en la certeza que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en este también.”
Hoy puedo decir que Soy Feliz. Porque soy hijo de esta Iglesia por medio del bautismo, aquí naci de nuevo. Soy feliz porque he sido y siempre seré un discípulo en la escuela de Jesucristo, el único Maestro que educa desde la humildad, que lavó los pies a sus discípulos un Jueves Santo y ofreció su vida en la cátedra de la Cruz.
Hoy Soy Feliz: Porque tengo una familia que es mi cielo, que me ha regalado el don de la vida, me han dado un hogar. Donde mis padres, (mi sol y mi luna) han tejido cuidadosamente con Amor, para sus hijos y nietos: La ternura, el cariño, el equilibrio en las relaciones, la aceptación, el apoyo incondicional y la armonía. Estoy seguro que mi Padre hoy, junto a mi madre, me daría el abrazo que un día me dio en este mismo lugar, el día de mi ordenación sacerdotal. Junto a él, recuerdo a demás seres queridos que hoy ya no están físicamente entre nosotros.
Hoy Soy Feliz: Porque he contado con aquellos que han ocupado una gran parte de mi tiempo y de mis esfuerzos: Los adolescentes, jóvenes y los fieles amigos animadores de las pastorales de toda la diócesis, con los cuales he compartido los procesos formativos y de convivencias de estos últimos años. Hemos pasado tiempos difíciles, pero aprendimos a crear un ambiente sano, alegre y hermoso. Deseo lo mismo que quería Don Bosco, uno de los Santos que más me ha inspirado y acompañado de una forma muy original en mi vida cristiana: “Lo que quiero y mi único deseo es verlos felices aquí y en la eternidad”
Hoy Soy Feliz: Porque el Santo Padre y la Iglesia me han confiado una nueva misión: Ser un Buen Pastor para Bayamo Manzanillo. Una diócesis joven de apenas treinta años, en la cual seré yo el tercer Obispo. Como todas, posee sus fortalezas y debilidades que exigen nuevos desafíos. Pido a Dios un corazón dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, para descubrir cuál es su voluntad, me libre de la prisa, la indecisión y las lamentaciones y que pueda trabajar con paciencia, bondad, con amor de Padre al estilo de San José, no centrarme en mi propia opinión, sino saber escuchar, acompañar, educar, crear puentes y discernir con los agentes de pastorales, los nuevos signos de los tiempos y así seamos capaces de soñar y dar una respuesta evangélica como se espera de nosotros.
Que todos juntos podamos crecer en santidad. El amado papa Juan Pablo II nos levanta con sus palabras: “Con Cristo todo es posible. No hay mal que afrontar, que Cristo no afronte con nosotros. No hay enemigo que Cristo no haya vencido. No hay cruz que cargar que Cristo no haya cargado por nosotros y que ahora no cargue con nosotros. Y tras cada cruz encontramos la novedad de la vida en el Espíritu Santo, esa nueva vida que alcanzará su plenitud en la Resurrección. Esta es nuestra fe. Este es nuestro testimonio ante el mundo”.
Por último, encomendamos a nuestro Dios y Señor de la Historia a nuestra amada nación, a todos los cubanos, especialmente a los que más sufren, por todos los que anhelamos y confiamos en un futuro mejor para vivir, alimentarse, trabajar , disfrutar en paz y con dignidad . Nos dice el profeta Ezequiel en el capítulo 37: Hijo de hombre ¿podrán vivir de nuevo estos huesos secos? Yo contesté: Oh Señor Dios, tú lo sabes. El me dijo: Voy hacer que entre en ustedes aliento de vida para que tengan vida de nuevo… Mira lo que dice el pueblo: Tenemos secos los huesos, nos quedamos sin esperanzas, estamos acabados. Así dice el Señor Dios: Pueblo mío, yo abriré sus tumbas y te sacaré de ellas con vida… les daré mi Espíritu y se establecerán en su propia tierra.
Que María, la Virgen de la Caridad, cubana y mambisa, tesoro de nuestra tierra, nos de gracia y fortaleza para poder caminar, abra nuestros corazones a los gestos de compasión: Mira Madre, que tanto nos amas, a Cuba tú patria querida, danos tú inmensa piedad, que tu pueblo necesita brisa para navegar.
Que Dios nos bendiga.
Extraído de Arzobispado de Santiago de Cuba
ordendesanbenito.org/donations





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