Buenas noches
En la primera lectura del profeta Isaías, dice una cosa muy hermosa sobre su llamado, cuando somos llamado al sacerdocio, no somos nosotros quienes escogemos seguir a Jesús, es Jesús quien nos llama a nosotros.
El domingo hemos celebrado la entrada triunfal a Jerusalén, cuantos de nosotros lo hemos visto en nuestras parroquias, en youtube donde podemos ver la celebración en el Vaticano, que bonito, pero…
Cuantos de nosotros dejamos que Cristo entre en nuestro corazón, Podría Cristo entrar en la ciudad de nuestro interior y encontrar ésa interior en paz, sin mentiras, sin chismes, sin malos pensamientos, estaba usted preparado en todos éstos días de la cuaresma para dejar entrar al Señor por la puerta ancha en su corazón.
A ésta primera lectura del Profeta Isaías se le da el nombre del El Siervo Sufriente, o Libro de la Consolación de Israel nos muestra al siervo de Dios elegido para salvar no solo a Israel, sino al mundo entero, un siervo frágil a los ojos del mundo pero que sería el instrumento de la gloria de Dios.
Éste libro constituye la segunda parte del Libro de Isaías, fue compuesto durante la deportación a Babilonia, tras la destrucción del Templo.
En el Evangelio según San Juan sigue la línea de la profecía hecha por el profeta Isaías, porque a pesar de su cansancio, a pesar que es la luz del mundo, aun sintiendo el peso de la traición que acaba de mencionar, mantiene su confianza en el Padre.
A lo largo de los Evangelios, y en particular en los relatos leídos en la Eucaristía de las últimas semanas, hemos visto crecer la oposición de los fariseos y de los sumos sacerdotes a Jesús y hemos visto su determinación de hacerlo matar.
Ésto queda muy claro en el relato de la pasión. Ahora bien, lo que hace que éste desenlace sea aún más trágico es que se logra a través de la traición de uno de los amigos más cercanos de Jesús, uno de sus doce Apóstoles, con el que celebra la fiesta de la Pascua.
A pesar de la oscuridad de la traición El amor extremo que tiene Jesús supera la traición humana. Aquí estamos frente a la debilidad humana y la fidelidad a Dios. No se trata de fuerza, usted puede ser el hombre más fuerte del mundo, que si no tiene fidelidad a Dios, no llegará muy lejos.
Pedro que tanto lo ama, quien jura hasta dar su vida por Él, Jesús le anuncia su negación, éso es un llamado a examinar nuestra fidelidad a Dios. La naturaleza de Dios es tan absoluta que su fidelidad permanece aún cuando las personas, nosotros, le fallamos.
Ahora entraremos como decía el padre Luis el Martes pasado en el Triduo pascual.
Cuál es la Estructura Litúrgica del triduo pascual, el núcleo del año litúrgico cristiano, conmemorando la pasión, muerte y resurrección de Jesus desde la tarde del Jueves, hasta la noche del Domingo de Resurrección.
Jueves Santo: Centrado en la institución de la Eucaristía, el sacerdocio, y el amor fraterno (lavatorio).
Viernes Santo: Día de ayuno y abstinencia para reflexionar sobre la pasión y crucifixión, veneración de la Cruz.
Sábado Santo/Vigilia Pascual: Noche de espera y celebración de la resurrección con la liturgia más importante del año.
Los símbolos Principales de éste triduo son
El Cirio Pascual: Representa la luz de Cristo resucitado que ilumina la oscuridad del Sábado Santo.
El pan y el vino: Símbolos de la Eucaristía instituida el Jueves Santo.
La Santa Cruz: Venerada el Viernes Santo, símbolo de la pasión y entrega de Jesús.
El agua bautismal: Renovada y utilizada en la Vigilia Pascual.
Éstos tres día son considerados una única celebración de la Pascua, no días separados, es una celebración dividida en tres uniendo el misterio pascual de Cristo.
Siempre recuerden que la gloria de Dios se manifestará, No por la fidelidad de los hombres, sino porque el amor del Padre es más fuerte que toda debilidad.
Alabado sea Jesucristo.
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