#CatolickCLICK | 33 AÑOS DE MIEL Y MISTERIO
El 13 de mayo de 2026, se cumplen 33 años desde que una imagen de Nuestra Señora de Fátima, en el interior de São Paulo, comenzó a llorar. Fue el 13 de mayo de 1993. Lilian Aparecida Montemor, residente de Mirassol (SP), se dio cuenta de que la imagen, traída desde Portugal por su vecina, estaba derramando lágrimas. Ella las limpió, pero volvieron a aparecer. Luego, comenzó a brotar sal, miel, aceite de oliva y vino. Así nació la devoción a Nuestra Señora de la Miel.
En 2024, el obispo Dom Adair José Guimarães, obispo de Formosa (GO), declaró en una entrevista: «Esta imagen es un misterio. Dios quiere decirnos algo». La obra ha sido restaurada cinco veces. En cada ocasión, dejó de producir miel mientras duraron los trabajos. En la última intervención, los restauradores no pudieron aplicar pintura porque la sustancia no dejó de fluir durante tres meses seguidos, por lo que el recubrimiento no se adhirió. Hoy, la imagen conserva el tono característico de Nuestra Señora de Aparecida.
El fenómeno no responde a ninguna lógica humana. Hay épocas en las que el flujo se detiene sin explicación y luego reanuda; en otras, se vuelve visiblemente más abundante: en las fiestas marianas, celebraciones litúrgicas o momentos de oración intensa. La fotografía tomada el 13 de mayo, fecha del aniversario y de las apariciones de Fátima ilustra uno de esos momentos: la miel cae con una intensidad que los devotos interpretan como si la Madre quisiera hacerse presente justo cuando el mundo la recuerda.
Actualmente, la Iglesia Católica estudia oficialmente el fenómeno. El arzobispo Dom Antônio Emídio Vilar creó una comisión formada por teólogos, expertos, canonistas, notarios y delegados, siguiendo las nuevas
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