En la primera lectura el apóstol Lucas en los hechos de los apóstoles nos narra como los cristianos abrazaron la Fiesta Judía de Pentecostés, para el pueblo Hebreo esto conmemoraba la entrega de los diez mandamientos y el cumplimento de la alianza de Dios con el pueblo de Israel.
Éste decálogo fue entregado por Dios a Moisés en el Sinaí, en medio de una manifestación divina a la cual se le llama Teofanía ( Teofanía es la manifestación audible y tangible de una divinidad ante los seres humanos ), marcada por una tempestad, relámpagos y vientos y como lenguas de fuego🔥
Según cálculos bíblicos el decálogo es entregado a Moisés 50 días después de que fueron: liberación de la esclavitud de Egipto, y la venida del Espíritu Santo sucede 50 días después de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
En la segunda lectura hay una convención que sólo la puede lograr el Espíritu Santo en el corazón del hombre cuando por primera vez en su conversión llama a Jesús Señor, el sábado en la santa eucaristía que se celebró a nuestro Señor de Muruhuay le hablaba a una señora que nosotros los cristianos usáramos nuestros dones, la iglesia fuera más rica en diversidad ofrecida a el pueblo de Cristo.
El Espíritu Santo he leído en lecturas de las liturgia de las horas que se asemeja al << agua lluvia. >>, El agua que cae del cielo limpia y pura, corre montaña abajo y va dando vida a cada planta, a cada animal de diferentes especies y a todos les hace un efecto diferente, los transforma y los hace crecer diferentes, así somos nosotros.
En el Evangelio hay una frase que es muy bella cada vez que Jesús llega a un lugar y dice: - La Paz éste con ustedes, El día de la aparición de Jesús para poder indicar con un verbo el hecho de que el resucitado estaba vivo es: histemi. (Que significa, está en un lugar o se hace presente en ése lugar).
Jesús tanto 2000 años atrás como ahora viene al rescate de su iglesia, y nos envía a cada uno a evangelizar, a capturar y salvar a aquella alma que no ha encontrado a Cristo, o lo ha visto y sigue por la otra acera.
La tercera persona de la Santisima Trinidad, Amor que existe entre el Padre y el Hijo, Jesús da el poder de atar y desatar y lo que ate o desate en la tierra quedara atado o desatado en el cielo.
Los dones del Espíritu Santo son: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
El Espíritu Santo no es un poder ni una fuerza. La Escritura le atribuye una personalidad distintiva, al igual que al Padre y el Hijo.
El Nuevo Testamento hace mención del Espíritu Santo constantemente:
56 veces en los evangelios.
57 veces en el libro de los Hechos.
112 veces en las cartas de Pablo.
36 veces en el resto del Nuevo Testamento.
El Espíritu Santo piensa, conoce el lenguaje, tiene voluntad, se le puede tratar como una persona, se le puede mentir aunque el sabe que le estás mintiendo, se le puede probar, se le puede resistir y se le puede contristar ( Hech. 5:3; 7:51 ).
En la Palabra encontramos la afirmación de Su divinidad.
El Espíritu Santo posee los atributos divinos: omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, eternidad ( 1Co. 2:10,11; Sal.139:7; Zac 4:6; He. 9:14 ).
El Espíritu Santo es llamado de distintas maneras a lo largo del Nuevo Testamento:
El Espíritu de Dios ( 1 Co. 3:16 ),
El Espíritu de Cristo (Ro. 8:9),
El Espíritu Eterno ( He. 9:14 ),
El Espíritu de Verdad ( Jn. 16:13 ),
El Espíritu de Gracia ( Hch. 10:29 ).
Podemos ver al Espíritu Santo desde el Antiguo Testamento haciendo diversas actividades, como: Obrando en la creación ( Gn. 1:2 ). Da aliento a los hombre y los animales ( Gn. 2:7; 6:3 ). Capacitando a hombres para la batalla ( Jue. 3:10 )
Capacitando a los profetas para anunciar el mensaje del Señor
( Miq. 3:8 ).
En el Antiguo Testamento, el Espíritu Santo estaba en medio del pueblo de Dios ( Is. 63:11 ) y capacitaba a ciertos hombres para tareas especiales ( Ex. 31:3; Jue. 6:34; 11:29 ). Sin embargo, no era dado a todos y podía ser retirado ( Jue. 13:25; 16:20; Sal. 51:11 ).
La primera obra del Espíritu Santo en el hombre es convencer de pecado (Jn. 16:8,11) y de la realidad del perdón a través de Jesucristo. Ésto lo hace a través de la predicación (Hch. 2:37; 1 Tes 1:5) y del ejercicio de los dones espirituales ( 1Co. 14:24-25 ).
El Espíritu Santo es prometido a todos los creyentes (Hch. 2:38) y es un don que se recibe por la fe en Jesucristo
(Ef. 1:13; 3:16-17; Ga. 3:2,5).
El Espíritu Santo es el que produce la obra de regeneración en nosotros. Él es el sello de nuestra salvación, ” En Él también ustedes, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de Su gloria”,
(Ef. 1:13-14).
Pidamos al Espíritu Santo que nos guíe en nuestra vida para vivir a plenitud éstos frutos en nuestras relaciones y en nuestra vida cotidiana. Siempre recuerden que la caridad habré el corazón de Dios y si en algún momento usted es hallado obrero bueno delante de Dios, no necesitará pedirle al Espíritu Santo, porque antes que lo pida Él le habrá atendido sus necesidades.
Alabado sea Jesucristo.
Arzobispo Dom Misael Carmenates Díaz, OSB
A el mes de María le quedan pocos días.🙏
ordendesanbenito.org/donations


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