𝐄𝐋 𝐌𝐈𝐋𝐀𝐆𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐌𝐔𝐋𝐀 𝐘 𝐍𝐔𝐄𝐒𝐓𝐑𝐎 𝐓𝐈𝐄𝐌𝐏𝐎
Durante un debate acerca de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, un hereje llamado Bomvillo reta a Antonio a que demuestre con un milagro la presencia real de Cristo en la hostia consagrada, prometiendo que si lo hace el se convertiría a la fe verdadera.
El hereje ante los argumentos de Antonio respondía: "No queremos razones, queremos pruebas. Solamente creeremos que Jesucristo está real y verdaderamente presente en la hostia que tú dices santa si con un milagro lo pruebas.
Preguntado por el santo qué tipo de milagro pedía, Bonvillo detalló:
–Tengo en casa una mula. La tendré tres días continuos sin comer ni beber. Al tercer día nos juntaremos en la plaza: tú, con la eucaristía que dices es Cristo, y yo con la mula y una ración de cebada. Si la mula, hambrienta, al presentarle la cebada deja el pienso y adora la eucaristía, entonces creeremos y nos convertiremos a vuestra fe.
El santo aceptó la propuesta, y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.
El día convenido, el Santo muestra la hostia a la mula y le dice:
𝙀𝙣 𝙚𝙡 𝙣𝙤𝙢𝙗𝙧𝙚 𝙙𝙚𝙡 𝙎𝙚𝙣̃𝙤𝙧, 𝙖 𝙦𝙪𝙞𝙚𝙣 𝙮𝙤 𝙩𝙚𝙣𝙜𝙤 𝙚𝙣 𝙢𝙞𝙨 𝙢𝙖𝙣𝙤𝙨, 𝙩𝙚 𝙢𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙫𝙚𝙣𝙜𝙖𝙨 𝙖 𝙝𝙖𝙘𝙚𝙧 𝙧𝙚𝙫𝙚𝙧𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙖 𝙩𝙪 𝘾𝙧𝙚𝙖𝙙𝙤𝙧, 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙦𝙪𝙚 𝙩𝙤𝙙𝙤𝙨 𝙚𝙣𝙩𝙞𝙚𝙣𝙙𝙖𝙣 𝙡𝙖 𝙫𝙚𝙧𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙚 𝙖𝙡𝙩𝜾́𝙨𝙞𝙢𝙤 𝙎𝙖𝙘𝙧𝙖𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙮 𝙨𝙚𝙥𝙖𝙣 𝙦𝙪𝙚 𝙝𝙖𝙨𝙩𝙖 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙧𝙞𝙖𝙩𝙪𝙧𝙖𝙨 𝙞𝙧𝙧𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙡𝙚𝙨 𝙚𝙨𝙩𝙖́𝙣 𝙨𝙪𝙟𝙚𝙩𝙖𝙨 𝙖 𝙨𝙪 𝘾𝙧𝙞𝙖𝙙𝙤𝙧
Y así sucede: Antonio no ha terminado aun de pronunciar estas palabras y la mula baja la cabeza hasta los jarretes y se arrodilla ante el Sacramento del Cuerpo de Cristo.
𝐄𝐍𝐒𝐄𝐍̃𝐀𝐍𝐙𝐀 𝐃𝐄𝐋 𝐌𝐈𝐋𝐀𝐆𝐑𝐎
De este milagro de san Antonio aprendimos que hasta el burro mas humilde se arrodilla ante el Santísimo Sacramento del altar, ya que ilustra cómo un animal hambriento rechazó el alimento para adorar a Nuestro Señor presente, recordando también que, incluso las criaturas irracionales reconocen a su Creador, lo que inspiró la conversión de muchos herejes.
En un tiempo en el que somos testigos de como se ha debilitado y se ha extendido una actitud de frialdad e indiferencia hacia el Santísimo Sacramento, es preciso recordar que, tenemos que volver a dar un trato digno a la Eucaristía.
Por eso aquellos que prohíben o ridiculizan la comunión de rodillas y en la boca, como algo del pasado o superado, y quieren imponer la comunión de pie y en la mano como signo de obediencia, solo reflejan la perdida de fe y su alejamiento de la sana doctrina como el incrédulo Bonvillo.
Liturgia Tradicional Torreón- Gómez Palacio



Comments
Post a Comment