<<<...SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS...>>>:
(¡Sagrado Corazón de Jesús en Ti Confío.
En un Corazón amoroso como el tuyo transforma el mío.!)...
Cada viernes siguiente a la Solemnidad del Corpus Christi, nuestra Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, casi como para sugerirnos que la Sagrada Eucaristía no es otra cosa que el Corazón mismo de Jesús, de Aquel que de corazón cuida de nosotros. En esta misma fecha, la Iglesia celebra la Jornada mundial de oración por la Santificación de los Sacerdotes.
Al adentrarnos en los orígenes de dicha celebración, debemos remontarnos al siglo XVII, cuando precisamente un sacerdote, el normando Juan Eudes, celebró esta fiesta por primera vez el 20 de octubre de 1672. Pero ya algunas místicas alemanas de la Edad Media —Matilda de Magdeburgo (1212-1283), Matilde de Hackeborn (1241-1298) y Gertrudis de Helfta (1256-1302)—, así como el dominico Beato Enrique Suso (1295 - 1366), habían cultivado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
A la difusión del culto contribuyeron las revelaciones privadas recibidas por la religiosa visitandina Margarita María Alacoque (1647-1690). Margarita Alacoque vivía en el convento de Paray-le-Monial (Francia) desde 1671. Tenía ya fama de gran mística cuando el 27 de diciembre de 1673 recibió la primera visita de Jesús, que quiso compartir con ella los sufrimientos de su Corazón rebosante de amor por el Padre y por toda la humanidad, del mismo modo que los compartió con el discípulo Juan durante la Última Cena. "Mi divino corazón está tan apasionado de amor por la humanidad que, incapaz de contener en sí mismo las llamas de su ardiente caridad, debe difundirlas. Te he elegido para este gran proyecto”, le dice.
Al año siguiente, Margarita tuvo otras dos visiones. En la primera apareció el corazón de Jesús en un trono de llamas, más brillante que el sol y más transparente que el cristal, rodeado de una corona de espinas; en la segunda, Margarita contempló a Cristo resplandeciente de gloria, con rayos de luz que salían su pecho y se expandían por todos lados. Jesús le habló de nuevo y le pidió que comulgara cada primer viernes de mes durante nueve meses consecutivos, y que se postrase en tierra en oración durante una hora en la noche entre los jueves y los viernes. Nacieron así las devociones de los nueve viernes y de la hora santa de adoración.
En una cuarta visión, Cristo le pidió que se instituyera una fiesta para honrar su Corazón y reparar, mediante la oración, las ofensas que recibe. De parte de Jesús, Margarita también recibió una gran promesa de perdón: quien se acerque dignamente a la Eucaristía y comulgue durante nueve meses consecutivos el primer viernes del mes, con espíritu de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento, amando, honrando y consolando al Corazón de Jesús, recibirá el don de la perseverancia final, es decir, terminará su vida con la gracia de los sacramentos y de la remisión de sus ofensas a Dios y al prójimo.
En 1856, Pío IX ordenó que la fiesta del Sagrado Corazón fuera extendida universalmente a toda la Iglesia. En 1995, San Juan Pablo II instituyó en este mismo día la Jornada Mundial de Oración por la Santificación del Clero, para que Jesús custodie el sacerdocio en su corazón.
Las Sagradas Escrituras (La Biblia), nos muestran pasajes donde se manifiesta y nos ayuda a comprender el humilde y amoroso Sagrado Corazón de Jesús....
(Del Evangelio según San Mateo...:
En esa ocasión, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los entendidos y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana. (Mt 11,25-30)
>>>Los pequeños del Evangelio
La liturgia nos presenta una oración de Jesús en la que alaba al Padre, es decir, reconoce públicamente lo que ha hecho y hace en favor de los "pequeños", en detrimento de los sabios y entendidos. El contenido de lo revelado queda plasmado en la expresión "estas cosas"; por los versos que preceden a este texto, "estas cosas" se refiere a la comprensión de la persona de Jesús, a quien los "sabios y entendidos" de la época rechazaron. Por otra parte, los "pequeños" pueden ser los pobres a los que se anuncia el Evangelio, y los humildes, es decir, los que escuchan y aceptan la Palabra. Una clave para entender que el Sacratísimo Corazón de Jesús sólo es comprensible en la medida en que nos hacemos pequeños, humildes.
>>>Mi yugo es suave
El yugo es un dispositivo destinado a la tracción de los animales que permite sujetarlos a un carro, arado u otro apero y hacerlos maniobrar. A partir de esta experiencia tomada de la vida agrícola, Jesús invita a los "pequeños" a confiar en Él, garantizando el descanso, la paz, la liberación, porque su yugo no es opresivo. Jesús no sobrecarga a los que se acercan a Él, no los oprime cargando pesos que los amos de la época no movían ni con un dedo. Jesús, humilde y puro de corazón, es el que dice haciendo, el que acepta la voluntad del Padre y la vive en primera persona, compartiendo con los "pequeños" el compromiso requerido. Por eso el yugo de Jesús es suave, no porque esté "aguado", sino porque ha eliminado las incrustaciones legalistas y ha devuelto la ley de Dios a su origen, revelando que Dios es amor misericordioso. Amor para siempre, nos recuerda el salmo.
En el lenguaje bíblico, el corazón tiene un significado mucho más amplio del que nosotros le atribuimos ordinariamente: indica toda la persona en la unidad de su conciencia, inteligencia, voluntad, libertad. El corazón indica la interioridad del hombre. Con su costado abierto, Jesús nos dice: "Tú me interesas", "Tomo tu vida en mi corazón". Pero también nos dice: "Haz esto en memoria mía: cuida de los demás. Con todo el corazón. Es decir, experimenta los mismos sentimientos de mi corazón y toma las mismas decisiones que yo he tomado".
>>>DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS...
En muchos hogares la venerada imagen tradicional (que acompaña esta publicación), y ante la cual nos enseñaron a hacer la señal de la cruz, y donde ante ella muchos comenzamos desde pequeños la Fé cristiana. Sobre el autor de dicha imagen se conoce que H. Zabateri, un nombre prácticamente ignorado, era un viejo conocido de muchos cubanos. Nació en Austria, y su verdadero nombre era Hans Zatzka. Su interés por pintar escenas dulces decoró miles de salas del mundo durante las primeras décadas del siglo XX. Cierto es que sus obras no exhiben mayor valor que las ilustraciones que iluminaban a miles de libros y revistas femeninas de la llamada "belle epoque". Pero Zatzka, o Zabateri, fue el autor de la reproducción más conocida y difundida hasta hoy en nuestros hogares, la preferida por nuestras familias: el Sagrado Corazón de Jesús, que en tantas casas cubanas y de otras naciones, aún ocupa un puesto de privilegio. No sé si hubo otra razón para su extensa profusión, más allá del gusto por ese Cristo que se proyectaba esencialmente, como unísona manifestación divina, en casi todas las casas de pueblo. Lo cierto es que no se puede hacer un inventario de los íconos pictóricos que han acompañado a los cubanos desde hace más de un siglo sin que el Sagrado Corazón de H. Zabateri clasifique entre los primeros. (texto indagación devocional cortesía del Rvdmo. Monseñor Ramón Suárez Polcari).
Como un detalle a destacar la afamada y queridisima escultora Jilma Madera, se basó en esta imagen para su versión de la monumental escultura El Cristo de La Habana, inaugurada el 25 de diciembre de 1958. Dicha magna escultura ubicada en el poblado ultramarino de Casablanca, La Habana.
Jaculatoria:
Sagrado Corazón de Jesús en Ti Confío. En un Corazón amoroso como el tuyo transforma el mío.
Oremos:
Divino Corazón de Jesús,
te ofrezco por medio del Corazón Inmaculado de María,
madre de la Iglesia, en unión con el sacrificio eucarístico,
las oraciones, acciones, alegrías y sufrimientos de este día
en reparación de los pecados y por la salvación de todos los hombres,
en la gracia del Espíritu Santo, para gloria del Padre Divino.
Amén.
>>>La oración al Sagrado Corazón de Jesús que rezaba el Padre Pío
I. Oh Jesús mío, has dicho: “En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá”. He aquí que llamo, busco y pido la gracia de [inserte su intención.]
(Rezar): Padre Nuestro… Dios te salve María … Gloria al Padre … Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en ti.
II Oh Jesús mío, has dicho: “En verdad les digo que si le preguntan algo al Padre en mi nombre, Él se los dará”. He aquí, en tu nombre, le pido al Padre la gracia de [inserta tu intención.]
(Rezar): Padre Nuestro…Ave María … Gloria… Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti.
III. Oh Jesús mío, has dicho: “En verdad les digo que el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Animado por tus palabras infalibles, ahora pido la gracia de [inserta tu intención.]
(Rezar): Padre Nuestro… Ave María … Gloria… Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, para quien es imposible no tener compasión de los afligidos, ten piedad de nosotros, miserables pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos, a través del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, tu tierna madre y la nuestra.
(Rezar): Salve…,San José, padre adoptivo de Jesús, ruega por nosotros.
¡Puedes rezar esta oración al Sagrado Corazón de Jesús cada día!
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confío!
Para todos los devotos al Sagrado Corazón de Jesús, mis deseos de paz, alegría, bienaventuranzas, colmadas del amor que emana de Sacratísimo Corazón de Nuestro Señor Jesucristo.
(Agradecimientos a hermanas devotas al Sagrado Corazón de Jesús, así como también a la Sagrada Congregación de la Liturgia por haber tenido a bien compartir gran parte del texto que conforma esta publicación).
ordendesanbenito.org/donations


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