🇻🇪 VENEZUELA HOY EL MONASTERIO BENEDICTINO REZAMOS PARA QUE EL SEÑOR MIRE CON COMPASIÓN ÉSTE GRAN PAÍS HERMANO NUESTRO EN EL DOLOR
🇻🇪 Venezuela hoy el Monasterio Benedictino rezamos para que el Señor mire con compasión éste gran país hermano nuestro en el dolor.
Oh, Señor, Tú eres el Santo Creador del universo; la creación te pertenece. Por favor, protege a tus hijos en Venezuela. Oramos para que los cuides bajo tu santa mirada y los guardes como a la niña de tus ojos en medio de tu santa llama (Heb. 12:29). Por favor, manifiesta tu gloria y tu salvación sobre tus hijos, Al mismo tiempo, intercedemos por las víctimas, llorando con los que lloran (Rom. 12:15). Consuélalas, Señor, y otórgales la santa fortaleza para alcanzar una nueva oportunidad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu, oramos 🙏 - OSB
Salmo 78, 1b-2. 3-5. 8. 9
R/. Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos.
Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R/.
Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera? R/.
No recuerdes contra nosotros las culpas
de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.
Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.
El que escucha éstas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.
Evangelio del día
San Mateo 7, 21-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Aquel día muchos dirán:
“Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”.
Entonces yo les declararé:
“Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad”.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como sus escribas.
ordendesanbenito.org/donations


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