“Porque tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber” Mt. 25:35.
Ni la lluvia nos detiene cuando de servir se trata a los más indefensos y necesitados.
Ha sido, por así decirlo una tarde de bendiciones. Hemos alimentado el espíritu y hemos servido al mismo Cristo, nuestro maestro en el servicio al hermano/a necesitado.
Estos sacerdotes y monjes benedictinos radicados en Hialeah son ejemplo de servicio y es lo que predicamos poniendo de ejemplo las buenas obras de amor y misericordia. Amén 🙏.



























Comments
Post a Comment